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Descueve, Luli, todos ganan premios, menos Fidel Castro.
Cierto, un presidente, igual si vale callampa, es y será siempre el presidente. No, Luli, no es vulgaridad la mía, ya sabemos que todos los siúticos no saben escribir para el pueblo porque, él, mujer, es simple, claro y apechuga en todas las paradas. El instituto Nobel es reaccionario. Todos los ultras son premiados. Parece provocación. |
Obama llega a la Casa Blanca y lo coronan como un hombre de la paz… Puta es para caerse de poto, poh Luli. Fidel Castro y su revolución, Fidel y la lucha al analfabetismo; Fidel y sus médicos en todo el África, Fidel y sus internacionalistas; Fidel y su Teología…
Hay mil razones, Luli, para entregarle el Premio de la Paz. Cierto, no gusta su barba, su acento, su idea de libertad. A Obama le han entregado el mundo en las manos. Eso de una visión de un mundo sin armas nucleares es una invitación para que los americanos hagan lo que les venga en mente: invadir los países rebeldes. Cierto, se inventarán laboratorios y se imprimirán billones de dolares para financiar mil atrocidades en nombre de la paz.
Vieja música, Luli, muy añeja, porque los pueblos no son tontos.
El instituto de Oslo, ha decidido la suerte del globo: un premio nobel por la paz puede dejar la caga más uno. Un desarme cuesta millones… una guerra, cuesta menos.
En Oslo, según mis compinches del bar, se toma un copete y se juega al ajedrez. Entre el humo de una pipa y tabaco achocolatado, se evita pensar en los desastres de Bush, que, bueno, dejó a Obama como una herencia toda llena de sangre y guerras contra paises, “enemigos”. Oslo y su corta memoria, Luli, porque Obama anda pidiendo refuerzos para seguir atornillado en Afganistán, Irak y, de paso, no sabe como cresta contener los talibanes.
Obama, ahora que se le ha premiado, ni a cañonazos terminará con el embargo a Cuba… Nunca dejará la idea de ocupar la Isla… es el sueño del yanki, como por el sur hablan del sueño del pibe.
Fidel Castro nunca ha pedido un premio. Cierto, los hombres libres reconocemos sus aportes que ha dado a la historia de la humanidad. Un galardón, el más esperado a escala internacional, pues es como una licencia para matar. Luego del premio a Obama viene la guinda. La escritora rumano, germana, gana el premio nobel de la literatura. Claro, ella, conocida por su anticomunismo fue premiada sin grandes problemas. Los desposeídos, según un cura amigo, son los que no pueden pretender un premio porque ellos ya se han ganado el paraíso.
Otros premios llegarán… no hay dudas… pero, señores, un poco de decencia… Y los hombres que han librado del yugo opresor a sus pueblos, ¿ no son dignos de un premio? Un día, pues, propondré el premio nobel para las victimas del fascismo… cierto, hoy, no… no se puede, antes se debe cambiar la generación de los que entregan premios a los regios enfermos de anticomunismo.
Godosky
