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La dictadura hondureña y sus patrocinadores se emplean a fondo para lograr el reconocimiento internacional de las elecciones del 29 de noviembre, fórmula mágica que supuestamente borraría los crímenes que ha cometido y el carácter ilegal e ilegítimo de sus actos.
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Por eso es totalmente coherente con su historia y con documentados antecedentes que la extrema derecha cubana esté a la cabeza de los grupos políticos que en Estados Unidos y América Latina intentan impedir el retorno del régimen constitucional a Honduras y la frustración de los objetivos de justicia social del movimiento revolucionario que se gesta en el seno del pueblo. La resistencia hondureña vive una coyuntura amenazante y en que fuerzas políticas de distintos matices de la derecha pueden hacer el juego a los golpistas. Lo confirma la denuncia por Zelaya de una actitud complaciente de la OEA con el afán de la dictadura de seguir ganando tiempo para perpetuarse en el poder.
La contrarrevolución (anti)cubana de Miami es uno de los grupos más reaccionarios existentes en el planeta, enemiga activa de todas las causas populares en el último medio siglo, periodo de tiempo en que ha actuado invariablemente como aliada de casi todas las acciones subversivas del imperio yanqui y sus grupos más extremistas: en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos y las campañas terroristas contra Cuba, el asalto a las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate, la represión de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 en América Latina, Asia y África, el escándalo Irán-, los planes desestabilizadores contra el presidente venezolano Hugo Chávez y, según muchos indicios, muy probablemente en el asesinato del presidente Kennedy.
La contrarrevolución (anti)cubana de Miami es uno de los grupos más reaccionarios existentes en el planeta, enemiga activa de todas las causas populares en el último medio siglo, periodo de tiempo en que ha actuado invariablemente como aliada de casi todas las acciones subversivas del imperio yanqui y sus grupos más extremistas: en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos y las campañas terroristas contra Cuba, el asalto a las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate, la represión de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 en América Latina, Asia y África, el escándalo Irán-, los planes desestabilizadores contra el presidente venezolano Hugo Chávez y, según muchos indicios, muy probablemente en el asesinato del presidente Kennedy.
La contrarrevolución (anti)cubana de Miami es uno de los grupos más reaccionarios existentes en el planeta, enemiga activa de todas las causas populares en el último medio siglo, periodo de tiempo en que ha actuado invariablemente como aliada de casi todas las acciones subversivas del imperio yanqui y sus grupos más extremistas: en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos y las campañas terroristas contra Cuba, el asalto a las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate, la represión de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 en América Latina, Asia y África, el escándalo Irán-, los planes desestabilizadores contra el presidente venezolano Hugo Chávez y, según muchos indicios, muy probablemente en el asesinato del presidente Kennedy.
