El pasado fin de semana, Micheletti prohibió el ingreso a Honduras de cuatro funcionarios de la OEA que se dirigían a ese país a fin de buscar un posible diálogo entre el presidente constitucional Manuel Zelaya, el frente de resistencia hondureño y los representates del gobierno de facto. Pero posteriormente cambió de opinión permitió el ingreso de la misión de la OEA , que llegó este viernes a Tegucigalpa.
Finalmente, el presidente de facto afirmó que está dispuesto a dialogar: “estamos platicando… y vamos a sentarnos (a dialogar), no tengan ustedes la menor duda de eso”.
Contrario a lo expresado por Micheletti, Zelaya denunció este viernes que el gobierno de facto hondureño responde a las propuestas de diálogo con represión y asesinatos hacia el pueblo. “Ha aumentado la represión, y el diálogo del que yo he hablado no ha sido contestado con sinceridad por los golpistas sino con mayor represión”, remarcó el mandatario.
Durante más de tres meses el dictador hondureño, ha violado los derechos humanos de de la población que ha salido a exigir el reestablecimiento de la democracia y el retorno del presidente legítimamente electo mediante votación popular. La represión, la violación de las libertades individuales, entre ellas la libertad de expresión en Honduras ha despertado preocupación a los organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA),
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unesco