Escépticos miembros de los medios, el Parlamento y el Congreso han rechazado fuentes como “Curva, un importante científico iraquí”. La inteligencia alemana dijo a la CIA que este “técnico de bajo nivel” carecía de credibilidad.
Con un falso argumento, Bush, Cheney, Rumsfeld y sus homólogos ingleses se dedicaron a intimidar a los escépticos de los ministerios gubernamentales. Los medios aceptaron las estupideces. Gacetilleros como Judith Miller, que trabajaba para The New York Times, promovieron la porquería edulcorada del gobierno como si fueran palos periodísticos de primera plana. Miller también aseguró a la teleaudiencia que Saddam indudablemente tenía ADM.
La gente aún no lo cree. ¿Cómo pudieron periodistas y funcionarios aceptar este fertilizante verbal? Intimidación, responde In the loop, una siniestra y reveladora comedia. El nuevo filme ofrece una lección de gobierno mejor que cualquier cosa que hayamos aprendido en la escuela. Los espectadores presencian indirectamente la toma crucial de decisiones relacionadas con la guerra y que se hacen caprichosamente, sin debate ni diálogo, en Washington y Londres. Impulsados por la ambición, la vanidad, avances de carrera y totalmente carentes de moral –pero siempre envueltos cálidamente en la bandera–, los actores en la pantalla muestran la manera en que los funcionarios de prensa y del servicio exterior presentaron documentos falsos para probar que Saddam poseía ADM.
In the loop revela las capas secundarias del poder que operan como siervos engañosos del poder ciego. Los miembros de este grupo podrían trabajar fácilmente para corporaciones vendiendo productos cancerígenos como si fueran seguros y sanos.
¿Se acuerdan del Ford Pinto? El auto tenía la tendencia a estallar en llamas cuando lo golpeaban por detrás en una colisión. Time nos lo recordó. Los ejecutivos de Ford defendían su producto, pero, continúa Time, el Pinto se encuentra al final de uno de los más notorios rastros de papel de la industria, el memorando del Ford Pinto, que calcula cruelmente el costo para reforzar el extremo posterior ($121 millones) contra el pago potencial a las víctimas ($50 millones). ¿La conclusión? Que se quemen”, (26 de agosto de 2009.)
In the loop nos presenta una actualización de tales prácticas comerciales usadas para vender la guerra. Los practicantes utilizaron el Cinismo “New Age”, lenguaje reservado para los burócratas del gobierno y de las corporaciones. “Joder” se convierte en verbo, sustantivo, adjetivo, adverbio, orden, deseo y apertura de la oración del desayuno.
Este oscuro e hilarante preludio a la guerra de Irak presenta al director de medios de Downing Street (i) Malcolm Tucker (Peter Capaldi), un perro de presa con un bonito acento escocés. Tucker ruge, gruñe y grita “jódete” a colegas, superiores y extraños. A todos intimida para que adopten las mentiras ofrecidas por el Primer Ministro británico y el Presidente norteamericano.
Los de arriba decidieron que “la guerra es la respuesta”. Acudieron a la fraternidad de traicioneros y crueles siervos menores –nuestro gobierno–para garantizar que los actores principales siguieran el guión. Los electores necesitaban ver un convincente y patriótico frente unido antes de sacrificar a sus hijos e hijas a la locura.
El director Armando Iannucci usa a Malcolm para mostrar cómo un espasmo despotricante de amenazas y palabrotas puede intimidar a burócratas y ministros del gabinete comunes y corrientes. El trabajo de Malcolm implica neutralizar a los adversarios potenciales de su jefe. En este caso, después de que Tony Blair decidió dar todo su apoyo a la guerra de Bush contra Irak, Simon Foster (Tom Hollander), un ministro de importancia menor, se equivoca en una entrevista con la prensa. Él dice: “la guerra es imprevisible”. Malcolm, a cargo de la disciplina, se abalanza sobre el flojo ministro por su demostración de desunión.
El dócil ministro trata de expiar su error. En una entrevista subsiguiente dice: “Puede que Gran Bretaña tenga que escalar la montaña del conflicto”. Malcolm estalla.
“Suenas como una Julie Andrews nazi”.
La penitencia tiene lugar en Washington. Las facciones del Departamento de Estado a favor y en contra de la guerra manipulan a Simon. Sin embargo, este peso ligero en lo político y lo moral, acompañado por un joven empleado sin escrúpulos, no tiene la menor idea de qué hacer al enfrentarse a una ocasión histórica.
El empleado es seducido por una asistenta de un Subsecretario de Estado contrario a la guerra y, al igual que su jefe, se convierte en víctima del brillo del poder de Washington. ¡Qué fácil es hacer cambiar de opinión a los cuadros medios! Asústenlos y ofrézcanles posibilidades de carrera, de manera que la política de la preparación para la guerra pueda proseguir a buen paso: una comedia con moraleja.
Un general norteamericano (James Gandolfini) conoce los horrores de la guerra. Se une a las palomas, pero por debajo es llevado por el mismo impulso carrerista que mueve a los otros actores en los imperiales Washington y Londres.
La traición y el libertinaje compiten entre sí en este filme — como lo hacen en los círculos de poder. En una atmósfera como esa, este filme usa la risa para iluminar la realidad.
Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política y cineasta. (Obtenga sus DVDs por medio de roundworldproductions@gmail.com
