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Agosto 18, 2026

Meo Sé Tun, Feo Sedón, Tatan Chek y un quiltrito llamado Poder…

(O una fantasía histórica, delirante, tendenciosa, proselitista y panfletaria… ¡Reconozcámoslo pues!)

Era un país lejano y extraño donde sus habitantes tenían los ojos rasgados, pero no por la genética, sino por las deudas, los intereses de las tarjetas de créditos, las cuentas de luz y del agua, y demás cargas que le imponían, que le obligaban a apretarse los cinturones, los botones y todo aquello que se pudieran apretar. (Tortura china decían los expertos en el tema)

En ese país había una contienda de décadas entre los partidarios de mantener ese estado de cosas y sus injusticias, que a ellos muy bien les beneficiaba, y aquellos que querían que tan vasto territorio cambiara y floreciera la fucsia flor del magnolio (Aquellos que no entiendan la metáfora, no importa, simplemente vean  la flor del magnolio cuando espera la primavera, pues así esperaba éste país que hubiera una luz de esperanza)…

Habían surgido líderes, cada uno de los cuales buscaba defender su particular posición.

Los con más seguidores eran tres:

“TATAN Chek”, quien era un líder nacionalista, representante de los más ricos de su país, aquellos que se beneficiaban de la sociedad tal como estaba ordenada, y quienes entendían que los cambios queridos eran simplemente desalojar un administrador, cambiarlo por otro y profundizar el “modelito” que tenía a todos con los ojos rasgados. (Para imitarlos y acercarse a ellos TATAN Chek se había operado los párpados…). El era parte de la Sociedad de la Alianza[1] y quería acabar con una dinastía para impulsar otra.

“FEO Sedón”, el otro líder, era un hombre que ya había experimentado el poder y formaba parte de una burocracia desgastada, avejentada, y su imagen no era capaz de convocar lo que antes lograba, y su principal carga era el mismo grupo que lo acompañaba, desacreditado ante el pueblo por su corrupción y su nepotismo. Con esa carga ya no convencía, sino a quienes veían con miedo a “TATAN Chek”  o a aquellos que querían seguir siendo parte de la burocracia gobernante.

“MEO Se Tun”, era el más joven de todos. El más revolucionario, impulsaba una tremenda revolución cultural y era seguido por un ejército de fieles, medio bizarro, anárquico y desordenado, pero todos animados con la fuerza del hastío y del descontento. Juntos hicieron una gran  y aplastadora marcha por todo el país.

La contienda estaba en todas partes, se alzaban los lienzos, (gigantografías les dicen ahora), los activistas hacían de las suyas, jingles, cuecas, chapitas, calcomanías y hasta calzones. Exótico, pero real…

Al final los esfuerzos de “MEO Se Tun” dieron frutos y el pueblo les dio el favor. Pudo hacer su revolución cultural y transformar su país. Creó un nuevo orden y un nuevo país. Sua habitantes, de a poco perdieron los ojos rasgados… ¡No era la genética!

“FEO Sedon”, junto con su burocracia se vio obligado a trabajar. A él no le dolía, pero a los burócratas de tantos años de ocio en el poder público, se sentían extraños teniendo que ganarse el sustento en el anonimato, sin las cámaras de TV, sin cobertura mediática y sin pitutos. Poco a poco la lengua, que era lo que más desarrollado tenían, se les fue atrofiando, volviendo a su tamaño natural…

“TATAN Chek”, se fue al sur del país, a su isla… Claro el la había comprado y tenía el derecho a hacer lo que quisiera con ella…

Lo primero que hizo fue cambiarle el nombre y le puso TOY WEÓN.

Muchos de sus antiguos partidarios se sintieron identificados con ese nombre, pues algún significado oculto, críptico, tenía para ellos.

¡Y se fueron a vivir con él! Repetían y repetían, casi orgiásticamente en un orgasmo de júbilo: ¡TOY WEÓN, TOY WEÓN, TOY WEÓN, alguna vez que ganemos!…

Y la República de TOY WEÓN, así se formó, con su líder “TATAN Chek” a la cabeza.

¿Y el quiltrito llamado Poder?…

Bueno, con “TATAN Chek” se quedó y por siempre meneándole la cola le decía a su amo: “Eres mi Rey, eres mi Rey”…

Rafael Gumucio Rivas
Claudio Filippi Peredo
3/09/09


[1] El personaje histórico que se representa en ésta tendenciosa parodia, o sea Chiang Kai-shek había formado parte, en Japón, de la Sociedad de la Alianza, que pretendía acabar con la dinastía Oing. (Nota aclaratoria)