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Agosto 19, 2026

El piojento Personal Compute y los limpiadores de balas

No es necesario ser de izquierda para condenar a la ultraderecha que escribe para el Mercurio. (Disculpen los lectores, pero la verdad no se debe  esconder: Cristo, según la servidumbre ultra,  también lee el Mercurio) El lunes andaban condenando a Chávez porque, bueno, según ellos, el guajiro, sofoca la libertad de expresión… Cierto que si hablamos de la libertad de expresión,  pues, ahora porque se niegan a escribir sobre todos los crímenes de su pasado “regalón”: Pinochet.

Hablemos, pan pan vino vino. La libre expresión y – la licencia para matar- es un lujo que se concede a los hombres de las sotanas ultras, a los otros que llevan maletas del imperialista y a los que andan manchando el papel con odios y mentiras. La prensa chilena no puede jugar al fraile ni tampoco esconder los horrores y crímenes  que –aún- no curan al pueblo chileno.
 
Se pretende llevar a la opinión pública a una amnesia general. El antimarxismo  es pura “porfía” de las pirañas del pueblo. La inquisición contra los hombres libres, es el carnaval de los limpiadores de balas.
 
En Chile, no hay libertad de opinión… Nunca se ha querido publicar libros que acusan todo el proceso fascista y posfacista.   Recuerdo que en el tiempo de la dictadura habían concursos de literatura… claro, eso de “literatura” bajo una dictadura fascista, suena raro: en aquella época mandé dos obras: “Epígrafe de un ideal” y “Noche Azul”. La primera obra relata la vida de un escritor chileno que es controlado por la junta. La segunda obra, relata la vida sexual de un hijo de un banquero chileno con un hijo de un desaparecido comunista. 
 
Nunca han querido nada con los autores que escriben verdades.  Finalizado el fascismo nace la Concertación: tampoco les importan los autores comprometidos.  Todos los autores que van bien a los defensores de la libre expresión son aquellos que han confesado su felicidad en el día del golpe.
 
Pero el vómito de la prensa ultra es para azuzar los perros que tienen para que muerdan  y maten a los libres pensadores. Cierto que las cruzadas -herejes- de los ultras no son pacifistas… La televisión chilena ayuda al Mercurio. Muestran en las pantallas lo absurdo pero esconden la represión y muertes  contra los humildes de Chile.
 
La guerra mediática  existe en la patria. Hay una sola voz, un solo mando, un solo dictador. Es parte de la historia del terruño.  Chile y sus periodistas entrenados para escribir odios; Chile y su control mediático entregado a los sables y a las botas aplastadoras de la verdad. Nadie se olvida de los periodistas que salían en la “Televisión del canal Trece” junto a los torturadores de la “C.N. I”, nadie olvidará que los aparatos de seguridad siguen allanando casas de intelectuales y de operarios pobres.
 
En fin, el piojento personal compute que el Mercurio entrega a su servidumbre, es para que escondan los muertos de Chile y, junto a todos los ultras,  sigan defendiendo fachos y, al mismo tiempo, atropellando los derechos humanos de Chile.
 

Godosky