Pareciese que al igual que otras veces se equivocan en el análisis. Lo que hoy los trabajadores planteamos es, sin duda, más progresismo, pero con la salvedad de que es hoy y no mañana que se necesita dar la prueba de amor.
Las promesas que en el próximo gobierno los problemas de los trabajadores se resolverán, es el cuento del Lobo, así como también el voto por el mal menor. Los datos saltan a la vista: solo el 24% de los trabajadores cuenta con contrato indefinido a nivel nacional, es decir, el otro porcentaje no logra mantenerse más de tres años en sus empleos, por lo tanto no solo estamos hablando de movilidad en el trabajo, de la informalidad y de la flexibilidad laboral, si no que la reglamentación laboral ha sufrido un retroceso que partió en 1973 y que hoy, habiendo grandes avances tecnológicos, de gestión, no da continuidad previsional, que genera grandes niveles de explotación, insostenibles e incertidumbre social a niveles impensados para el siglo XXI. No solo por culpa de quienes gobierna si no que por ineficiencia de la dirigencia nacional obrera, que se hace llamar representativa.
De no mediar exigencias de urgencia que den respuesta a los desafíos que hoy la historia nos plantea por más democracia, el pueblo no creerá, no apoyará promesas que debiesen haberse cumplido ya hace varias décadas.
La prueba de amor es un acto anterior que por miopía política quedó durmiendo el sueño de lo justos; no nos hagan responsables de algo que no supieron ver. El tema es simple: sin el apoyo de los desposeídos, de los excluidos, de los productores de las riquezas, es decir de los trabajadores, no existirá proyecto que prospere.
La carrera por el sillón presidencial, guste o no, está condicionada a acorralar a la derecha y los derechistas de la concertación, para lograr superar la encrucijada que hoy la historia nos plantea.
Deberá ser menester de los ministerios más cercanos a las demandas populares y preocupación especial de los parlamentarios legislar para promover y aprobar leyes que apunten a lo anteriormente descrito, como también desnudar a la derecha y dotarse de un discurso real de apoyo a las demandas de los trabajadores para la batalla política que se cerrara en diciembre.
Presidente
Congemar
