En el 2007 el nombre de Gopal Ibarra sonó fuerte en el Festival Internacional Santiago a Mil, pues su obra “Milagro americano” estuvo dentro de las más vistas dentro de la selección de teatro emergente. Con ese antecedente a su favor el precoz dramaturgo y director se toma este viernes14 de agosto la Universidad ARCIS con “YO NO ANDO MATANDO A NADIE”, composición que tiene el sello de su particular pluma y que cuenta, además, con su actuación.
Dirigida por los hermanos Ibarra (Gopal y Visnu), el trabajo da vida a un relato de violencia basado en la historia real de una joven mujer que mata a su conviviente de una estocada en el corazón. El parricidio ocurrido en Valdivia durante el 2008 fue parte de la prensa de la época y sorprendió, sobretodo, porque la agresora declaró haber aniquilado a su compañero para no traer hijos al mundo, dado su situación de pobreza.
En el montaje la lucidez y conciencia ante una condición social y económica paupérrima llevan a la protagonista a idear un asesinato contra quien ve como su semental. “Decide no traer hijos al mundo y someterse a una gran prueba de amor, instalando un conflicto existencial con respecto a la preservación de la especie y poniendo en jaque la necesidad de vivir en el mundo, según ella un mundo pervertido-manoseado y predestinado para los que nacen y mueren en un sector desfavorecido de la pirámide social”, explica Gopal Ibarra sobre su anti-heroína.
Con la clara intención de profundizar en la idea de marginalidad que invade a los personajes su autor realiza en escena un interesante cruce entre su texto y “Hechos consumados”, el elogiado escrito de Juan Radrigán.
En el montaje la lucidez y conciencia ante una condición social y económica paupérrima llevan a la protagonista a idear un asesinato contra quien ve como su semental. “Decide no traer hijos al mundo y someterse a una gran prueba de amor, instalando un conflicto existencial con respecto a la preservación de la especie y poniendo en jaque la necesidad de vivir en el mundo, según ella un mundo pervertido-manoseado y predestinado para los que nacen y mueren en un sector desfavorecido de la pirámide social”, explica Gopal Ibarra sobre su anti-heroína.
Con la clara intención de profundizar en la idea de marginalidad que invade a los personajes su autor realiza en escena un interesante cruce entre su texto y “Hechos consumados”, el elogiado escrito de Juan Radrigán.
