Los tiempos han cambiado, Luli. Antes las casas con tres pisos eran las torres de los pobres… Hoy, date cuenta, viven cerca del cielo. Eran tiempos que todos los hombres soñaban con algo: la vieja Tela deseaba tener un jardin con lechugas y rosas, don Chamo, una mesita para hacer volantines, el verdudero, un triciclo Cic, la vieja del portón, una tranca nueva, en fin, eran cosas humildes.
Claro, el verano pasado, eso lo digo, me sentí orgulloso de estar vivo y, en consecuencia, haber sido testigo de algo tan científico. Antes jugábamos a la gallinita ciega, cacha, ahora se juega en descubrir el hoyo negro. Pero, bueno, todo se fue en ¡Plaf! (En Chile dicen: en “caca”) .
Toda la construcción, la más costosa de todos los tempos, se armó para busquedas cientificas. Para ello se usaron los “LHC” (Large Hadron Collider), que son una especie de aceleradores con artefactos potentes que, ahora, se encuentran en el tunel. Sus costos: 6 milliardos de euros; ¡una porquería! La idea central, bueno, si de idea se trata, era transformar en realidad los misterios de nuestro universo: ¡qué amables!
Se sabe que todos los proyectos cientificos funcionan y no funcionan: el del Big Bang, no funciona. Todo es relativo, gente, todo es voluntad, me digo: una explosión mandó al aría todo el experimento. Los cientificos andan desaparecidos. Las noticias que nos ofrecen los cabezones es que hubo una perdida de no sé que aceite que servía para tener baja la temperatura. Las soldaduras, no resistieron.
Los optimistas dicen que el problema no es grave. Se dice que en Septiembre del 2009, se podrá conectarse con el juguete. El misterio es la explosión. El respetable responsable de la “Division Acelerator”, don Steve Myers, no se arruga ni para las muecas cuando dice: “Después del test que hemos realizado pensamos que podremos cargar con toda facilidad, 6, 5 milliardos de electrovolt”. ¡Una misería!.
En fin, Luli, el Big Bang se aplaza para los próximos mortales porque al ritmo que vamos al día del pepino veremos renacer los “Dino”, los “Pica piedras”, los “Homo Sapiens” y las primeras suegras del pasado. A soñar con todo la materia… y el 24% de la materia oscura que compone el universo, pues, caballeros, cómo decía el viejo canuto, seguirá oscura, seguirá siendo el cuento del tío, aunque se trate de alumbrarla.
Godosky
