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Agosto 18, 2026

Roberto Pizarro: Hay muchos candidatos del establishment y la izquierda es frágil aún

 La contienda electoral presidencial comienza a tomar vuelo. Entre dimes y diretes, las ideas y proyectos de país debieran estar en la primera línea del debate público. Hasta ahora, muy poco de aquello ocurre. La primera en dar a conocer su programa fue la candidatura de Jorge Arrate. Razón por la cual Dilemas sostuvo una larga conversación con Roberto Pizarro Hofer, economista, académico y político, ex ministro de Estado entre 1996 y 1998, quién se alejó del gobierno de Eduardo Frei por diferencias político-económicas. Hoy es activo militante de la postulación de Arrate.

Con voz pausada, que recuerda al académico, señala que la candidatura de Piñera está disminuida en consideración a sus expectativas originales, que Frei está en buena posición, después de las especulaciones que se habían hecho en torno a la emergencia de la campaña de Enríquez Ominami. De éste último, afirma que, siendo un candidato del orden establecido, del establishment, no tiene bases territoriales y que ello es muy importante cuando se trata de elecciones.

Afirma que de la candidatura de Jorge Arrate hay mucho que decir todavía, pues tiene un voto duro en la izquierda, pero señala sin ambages el rol de los grandes medios en la campaña electoral “lo que si queda de manifiesto después de observar el comportamiento de los medios de comunicación en los dos a tres últimos meses antes de la encuesta del CEP, es que los monopolios de las comunicaciones, vale decir la cadena del Mercurio y la Tercera y también los medios de comunicación visual, canales de televisión, se jugaron muy a fondo por la candidatura de Marco Enríquez con un doble propósito. Un primer propósito de debilitar a la candidatura primera, hegemónica de la Concertación, el ex presidente Frei, y por otra parte ponerle un freno a las potencialidades de la izquierda, que yo creo que en el fondo eso es lo fundamental de la derecha”.

Y reafirma el rol de los grandes medios “aquí no hay la posibilidad de plantear un pensamiento diverso y la hegemonía y la presencia de esos dos medios de comunicación son fundamentales para instalar primero, el pensamiento único en el país y lo han hecho a lo largo de los 17 años de la dictadura y ahora a lo largo de los veinte años de la Concertación”.

La constitución de una Izquierda poderosa parecía como una necesidad posible en el marco de una crisis económica y del desarrollo de la campaña electoral. ¿Por qué no se produjo en su momento, por qué no se ha producido hasta el día de hoy?

Efectivamente hay condiciones muy favorables para la emergencia de una izquierda en Chile, una Izquierda transformadora. Una primera razón es el agotamiento de la Concertación, pero más allá de eso, la desesperanza de la ciudadanía respecto de esta institucionalidad que en realidad se armó con la dictadura y quedó consagrada en la constitución del 80 y que la Concertación ha administrado y no ha sido capaz de modificar.

Por otra parte observamos en toda América Latina, el descontento con el neoliberalismo por una parte, y por otra el rechazo a todas las capas políticas tradicionales. Eso ha sido así en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, en Centro América, en Paraguay, parcialmente en Brasil, parcialmente en Argentina. Es una modificación completa del panorama político y un intento de proponerse un modelo alternativo que desafíe el neoliberalismo.

En tercer lugar está el tema de la crisis, que está golpeando vigorosa y fuertemente a Chile en la actividad productiva y consecuentemente la disminución del empleo, aumento de la pobreza e incremento de las desigualdades. Todos aquellos fenómenos ligados a una situación de crisis. Y esas razones nos han parecido poderosas para darle fundamento a la emergencia de una izquierda en el país.

Pero esta oportunidad se ha debilitado, yo creo que hay que reconocerlo, por ahora. Se ha debilitado en primer lugar por la emergencia de este candidato del establishment, de este candidato de la Concertación, que es Marco Enriquez-Ominami. Entonces eso confunde a la opinión pública, confunde a una ciudadanía que debemos reconocer que está despolitizada y muy apuñada por los medios de comunicación.

Y por otra parte, nosotros tenemos una situación que no nos gusta. Hay persistencia, hay comportamientos que no son colectivos, y nosotros esperamos que la Izquierda también retome el trabajo colectivo, las decisiones colectivas en que los intereses del conjunto sean superiores a los intereses individuales.

¿Hay posibilidades de abrir un camino de encuentro con el senador Navarro?

Yo creo que sí, yo creo que eso está abierto. Navarro parece que lo está pensando, pero parece también que en estos asuntos se mezclan, los intereses electorales. El sistema electoral está abierto, nosotros esperamos que haya una convergencia. De tal manera que nosotros esperamos que se abran los espacios. Que tengamos un solo candidato ir a las elecciones, tener un muy buen resultado electoral, ojalá ir a la segunda vuelta, y si no es así iniciar un proceso de construcción de una Izquierda en Chile. Una Izquierda que nos está haciendo mucha falta, porque lamentablemente los partidos que se llamaron de izquierda en el pasado, ya no lo son, traicionaron sus principios, no cumplieron con el compromiso original de la Concertación, de transformar el país, transformar la institucionalidad existente, constituir una nueva constitución, modificar las estructuras que han generado desigualdades sociales en el país y concentración del poder.

¿Cuál es el camino que debería tomar la izquierda para hacerse fuerte y lograr mayores niveles de unidad?

Creo que el camino es tener claridad respecto de un programa común. Ahí nosotros hemos dado el primer paso, después de muchos años, muchas décadas, existe un programa transformador para Chile.

También necesitamos una Izquierda ligada muy profundamente al movimiento social; que esté al lado de los obreros y obreras de las salmoneras; junto a los trabajadores; a la vanguardia de las reivindicaciones de los pequeños empresarios que han sido expoliados por la banca usurera; que esté junto a los medioambientalistas; al lado de los que tienen diversidad sexual; junto a los consumidores a los cuales se les cobra intereses usureros en los retail y en los supermercados. Esa es una izquierda que va a construirse y consolidarse. Esa es una izquierda que puede desafiar esta institucionalidad tan injusta.

¿Pero no resulta contradictorio, buscar un pacto instrumental con la Concertación, no cree que hoy era el momento menos adecuado para tomar una iniciativa de este tipo?

“A mí personalmente no me gusta, me preocupa. Sin embargo es explicable. Que a mí no me guste no significa que no sea explicable y lo ha explicado el candidato Arrate. Él dice con razón: el Partido Comunista fue golpeado no solamente políticamente, sino que fue golpeado físicamente durante el régimen militar, reprimido muy violentamente, sacado fuera de la vida política. Y volvemos a la democracia, en el marco de la constitución del 80 con este sistema binominal discriminatorio, discriminador y eso produce que el Partido Comunista siga excluido de la política nacional. El Partido Comunista quiere opinar, quiere plantear sus temas, y ello es legítimo.

A lo mejor, una evaluación política más sofisticada, diría, a lo mejor, era la oportunidad de hacer otra cosa. Yo soy de los que piensan que a lo mejor, esta decisión de pactar con la Concertación en este momento no era completamente adecuado desde el punto de vista político, pero yo no cuestiono la decisión del Partido Comunista, de participar en el sistema político.

Uno tiene la impresión, que ésta decisión del Partido Comunista, tiene que ver con que en el escenario de la izquierda, hay fuerzas poco consistentes en términos de su influencia social social, y segundo con una cierta incoherencia, con vacilaciones respecto a su ubicación en la izquierda. Por ejemplo que el Partido Humanista hoy, esté ahora considerando conversar con el candidato Enríquez-Ominami.
Es probable que el Partido Comunista, observe que la izquierda es frágil, sí la izquierda es frágil, hay que reconocerlo. Si tuviéramos una izquierda potente en Chile, probablemente este pacto electoral, hubiese sido innecesario. Esta fragilidad la estamos viendo en lo inmediato, con un Partido Humanista que se compromete con el candidato Arrate, y que ahora vacila, duda y busca su oportunidad, para también instalarse en el sistema político con su candidato y al mismo tiempo, pensando que es una oportunidad hacerlo en alianza con Enríquez- Ominami, ¿Entonces de que estamos hablando aquí? O estamos construyendo una fuerza propia, una fuerza de izquierda, o estamos simplemente en el cálculo, y parece entonces que el partido Humanista ha optado por este camino. Y probablemente eso le hace pensar al Partido Comunista de que la fuerza nuestra, la fuerza de la izquierda, todavía es frágil. Por eso reitero, es fundamental avanzar en la construcción de una izquierda potente en el país.

Antes de pasar al tema del programa, como nos explicamos la alta valoración de la Presidenta Bachelet en las encuestas y la alta valoración de Velasco también.

“Bueno, a mi lo de Velasco me resulta inexplicable, quizá es un reflejo del apoyo que ha recibido la presidenta Bachelet, lo de Velasco me resulta francamente inexplicable. Lo de la presidenta Bachelet probablemente tiene razones subjetivas y objetivas, yo creo que la objetiva, no hay que olvidarse de ello, es que la Presidenta Bachelet introduce una modificación interesante, aunque no radical y sustancial al sistema de pensiones, lo que permite que un contingente de 600.000 a 800.000 personas, puedan tener acceso a una pensión básica que anteriormente era inexistente, yo creo que eso es importante. Otra cosa objetiva que parece que ha tenido impacto es ésta perseverancia que ha tenido la Presidenta Bachelet con lo que son los jardines infantiles. En lo subjetivo, es una presidenta amable, que trata bien, acogedora, y especialmente ha sido muy acogedora y amable con las mujeres, ella además ha insistido en que hay que terminar con esta discriminación, entre hombres y mujeres, en el trabajo en el trato en general.

A mí me parece, que el Ministro de Hacienda ha recibido parte de ese apoyo porque ella apoya muy estrechamente a su ministro.

Claro, pero cuando uno analiza la crisis económica y la contrasta con algunos juicios del ministro Velasco, ve contradicciones, porque la realidad ha sido más fuerte, él dijo que la economía chilena estaba blindada.

Y es verdad, por eso te resulta inexplicable, efectivamente el dijo la economía chilena estaba blindada y sin embargo la caída en la actividad económica en la economía chilena ha sido muy profunda, y el desempleo ha alcanzado niveles muy altos, de tal manera que no hay razón alguna para sostener que el Ministro de Hacienda ha sido un buen ministro. En el último tiempo está trayendo los recursos del exterior, recién ahora, cuando debió hacerlo a mediados del 2008 cuando ya se anunciaba la crisis económica, para apoyar empresas y defender el empleo. Para resumir, todas sus medidas han sido hechas de manera inoportuna, tardíamente y equivocada.

¿Por qué hacer un programa de gobierno y la necesidad de difundirlo? Siendo que en periodos de campaña electoral lo que importa más es la imagen, el producto y la publicidad.

Porque lo que ha pasado en Chile, los últimos veinte años, es una gran confusión que deriva de lo siguiente: la Derecha utilizando el poder militar instaló una nueva institucionalidad económica, social y política; muy sólida, muy firme, consagrada en la constitución del 80’. y esa institucionalidad, ha persistido y no se ha modificado. Hubo pequeños ajustes. En lo político se hicieron ajustes constitucionales porque Ricardo Lagos quería poner su firma en la Constitución; en política económica unas pequeñas alzas impositivas, dos o tres cositas. Esta institucionalidad, facilitada por los medios de comunicación, ha instalado un pensamiento único. Un pensamiento que le muestra a la ciudadanía, a las escuelas de enseñanza media y a las universidades; que le muestra a los empresarios, que este pensamiento es único, que es el mejor y que además, es inmodificable y que sobre la base de este pensamiento el país progresa y cualquier cambio en él, puede afectar seriamente al país.

Todo eso es radical y fundamentalmente falso. Este es el punto, por lo tanto, el gran desafío que tenemos, hay que desafiar ese pensamiento, que lamentablemente los intelectuales y políticos de izquierda de este país no han sido capaces de enfrentar. ¿Dónde están los intelectuales que contrastan este pensamiento único? Está naturalizada la idea que el mercado regula todo, que funciona automáticamente, que funciona sólo, que no hay que hacer políticas de Estado.

¿Entonces la izquierda tiene un enorme retraso?

Estamos muy atrasados, estamos diría yo, en los años 1908-1909 cuando Recabarren inicia su caminar por los desiertos del norte del país enseñándoles a los obreros un pensamiento para enfrentar las aberraciones que se cometían en contra del movimiento obrero, por los dueños de las salitreras. Ese es el estado en que estamos, por eso, lo que necesitamos en primer lugar es un pensamiento, ideas, que podamos ser capaces de instalarlas en todo el país, por eso yo le atribuyo tanta importancias a las ideas o planteamiento programático transformador, que demuestre en primer lugar, que todo esto está malo. Anoten eso: aquí en Chile está mala la política, está mala la economía, está mala la concepción social, está malo lo cultural, y eso que está malo, hay que transformarlo y modificarlo y hay propuestas para hacerlo, es posible modificarlo.

Cuando uno mira América Latina, observa lo que se podría denominar procesos de refundación democrática, con nuevas constituciones: Bolivia, Venezuela Ecuador. ¿Tú crees que es a esto lo que tiene que apuntar Chile, a refundarse democráticamente?

Tiene que haber una refundación democrática en Chile, porque en Chile no hay democracia. Hay una semidemocracia, una democracia a medias, por lo tanto, tiene que haber una refundación democrática. Ahora, esa refundación democrática no tiene que ser como en Venezuela, como en Ecuador o como en Bolivia. Tiene que ser una refundación democrática en las condiciones de Chile, hay especificidades nacionales. Lo que sí hay de común es que todas son refundaciones democráticas. Y las Asambleas Constituyentes son una respuesta al desgaste político y a la corrupción existente en todos los países de la región. También es una respuesta al deterioro económico que produjo el neoliberalismo, a la extensión de la pobreza y a la profundización de las desigualdades.

En Chile, no podemos decir que ha sucedido lo mismo con el neoliberalismo -ojo- yo creo que con el neoliberalismo ha habido crecimiento en los últimos años; ha habido modernización -hay que reconocerlo- incluso, ha habido disminución de la pobreza. Pero aquí hay una gran debilidad: las profundas desigualdades, empezando por la de los ingresos, porque el crecimiento se lo ha llevado un grupo minoritario, tres, cuatro o cinco grupos económicos. Ellos se han llevado la gran parte de la torta. Los países no pueden progresar ni tener estabilidad política si existen profundas desigualdades, ese es el problema. Entonces, nosotros tenemos una debilidad que es estructural y que puede conducir a graves enfrentamientos sociales y políticos como consecuencia de las desigualdades a que nos ha conducido el actual modelo económico y a las exclusiones que ha producido el sistema político, por lo tanto, tiene que haber una refundación democrática.

¿Lo que llamas refundación democrática pasa por uno de los puntos que tiene el programa de Jorge Arrate que es convocar una Asamblea Constituyente?

Bueno, eso es lo que nos diferencia a nosotros de las otras candidaturas, porque parece que consecuencia de las presiones, creció la conciencia en el país de que la Constitución actual no sirve para avanzar. Nosotros no queremos cualquier nueva Constitución, queremos una Constitución que sea discutida por el pueblo, discutida por ciudadanas y ciudadanos. Esto no puede surgir de una cúpula, no puede surgir de un Señor. Nosotros queremos un cambio sustantivo, y esa nueva Constitución tiene que ser discutida democráticamente con la ciudadanía. Nosotros tenemos ideas y propuestas, y las vamos a plantear para la discusión. Pero nosotros proponemos y la ciudadanía es la que debe disponer ¿y cómo puede disponer? En una Asamblea Constituyente. Esto nos diferencia radicalmente de las otras candidaturas

¿Cómo enfrentan en términos electorales desde la candidatura de Jorge Arrate, el clientelismo que ha desarrollado el sistema electoral chileno?

Nosotros creemos que si se refresca la vida política, entregándole a la comunidad la oportunidad de que levante candidatos, que se organice social y políticamente va a ver más competencia y si hay más competencia, va a haber menos colusión – como esa que conocimos en el caso de las farmacias- por lo tanto, hay menos oportunidades para comprar votos, para que se produzca esa anomalía. Nuestra propuesta tiene que ver con eso, con apoyar a la ciudadanía, a las organizaciones sociales, fortaleciendo a la sociedad civil, porque aquí no es solamente la institucionalidad política formal que hay que fortalecer, sino que además, hay que fortalecer a la sociedad civil para que esté activa, dinámica actuante; que opine, ya no como partidos políticos, sino como organizaciones sociales.

¿Y qué pasa con la educación, la salud, la delincuencia, la energía?

La educación hoy día es un desastre, de bajísima calidad y el sistema educacional divide a los jóvenes, en ricos y pobres, que no te permite que todos los niños estén en el mismo lugar. Y es un problema para los pobres porque sus escuelas no tienen recursos y tienen debilidades formativas, Y también es un problema para los muchachos de altos ingresos, pues ellos no conocen Chile, viven en el barrio alto, por lo tanto no son capaces de comprender la totalidad, de comprender el mundo, por lo tanto tienen mala formación. Queremos un sistema de educación pública, con un sistema básico de enseñanza para todos los niños, donde se encuentren todos y se les dé una educación de calidad.

La delincuencia nace de las profundas desigualdades existentes en Chile, que comienza con las desigualdades materiales en el ingreso, pero hay desigualdades de distinto tipo, hay desigualdades territoriales, educativas, de acceso a la salud, y de jubilaciones, también. Se han construido cárceles, que están atestadas, especialmente con jóvenes. Cuando lo que se necesita es tratar desde el punto de vista educativo, formativo, medico inclusive, cuando hay problema de drogadicción y no meterlo necesariamente en una cárcel, donde la delincuencia se amplifica.

La salud, es parecida al de la educación. Se necesita más inversión del Estado, pues hay una insuficiencia de recursos para construir hospitales y contratar más médicos. No entiendo porqué no se usaron a tiempo, los recursos ahorrados por el país, en construir muchos más hospitales.

En cuanto a la energía. Nosotros creemos que hay que crecer, pero cuidando los equilibrios sociales, protección medioambiental y cuidando los recursos naturales. Hay que usar energía no convencional renovable. Y ahí hay que hacer inversión sustantiva. No queremos la hidroeléctrica de Aysén, pues producirá un trastorno gravísimo. No somos partidarios de eso. Y por ningún motivo de la energía nuclear, porque significa gran dependencia del uranio, y no se sabe que se hace con los desperdicios nucleares. Es posible invertir en energía mareomotriz, eólica, geotérmica y solar. Hay que ser heterodoxos. Por último, si somos capaces de tener relaciones fluidas con los países de la región, podremos complementarnos en materia energética.