google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 19, 2026

Ese algo, entre las FFAA y la Izquierda

Hay sectores en la política chilena, especialmente en la Concertación, que insisten en hacernos creer que las Fuerzas Armadas están en los cuarteles, estudiando manuales sobre el respeto a los Derechos Humanos, y aportando civilizadamente a la búsqueda de soluciones a los problemas de fronteras que tenemos con Bolivia y Perú. Pero sucede que es todo lo contrario.

El que el ejército chileno, haya excluido de exponer en un seminario al candidato de la izquierda Jorge Arrate, es un hecho que no puede pasar desapercibido, y sobre el cual la sociedad, el mundo político deben tener una postura firme y concluyente. Puede que les cueste asumir que desde las cenizas del bombardeo a La Moneda, se haya levantado de nuevo una izquierda que propone una alternativa y un programa con futuro para el país.
 
El paso de los militares en la historia chilena reciente es un reguero de muertos, desaparecidos y torturados. “El Ejército de Chile, ciertamente, no ve razón alguna para pedir perdón por haber tomado parte en esta patriótica labor” (1). Esta cita demuestra lo que son.
 
No les podemos aceptar que fue cosa de la “guerra fría”, haber matado a palos a los campesinos de Lonquén, en su mayoría analfabetos. Es un crimen que desborda la razón, son conductas criminales. No podemos dejar de condenar las masacres cometidas en contra de campesinos, apaleados, cortados a corvos y machetes, y luego fusilados, para posteriormente enterrarlos clandestinamente, en la oscuridad del noche, para ocultar un delito, amparado por el alto mando.
 
No se puede aceptar una conducta excluyente a los militares, y no se le puede aceptar porque ese es el Chile que ellos han visto siempre, fue el Chile que construyeron durante la dictadura, y es el actualmente administra tan bien la Concertación. Sin embargo, hay otro Chile que piensa lo contrario, e intenta construir una nación diferente, sin excluidos. La exclusión favorece a los sostenedores del modelo de las desigualdades. Esa es sin duda la alternativa por la cual han apostado siempre las Fuerzas Armadas.
 
Para las Fuerzas Armadas siempre los sectores progresistas, y el pensamiento de izquierda serán sus enemigos, y lo serán porque nos diferenciamos diametralmente de ellos, pues aspiramos a construir una sociedad humanista, solidaria y democrática.
 
La izquierda busca las formas de reconstruir la verdad, y de pedir que se haga justicia, en cambio las Fuerzas Armadas convertidas en segmentos dentro de la sociedad, con sus clubes militarse, con sus hospitales militares, sus poblaciones militares, piden que la sociedad civil se comporte y asuma sus valores de amor patrio y comportamiento ejemplares, cuando han sido ellos los que han aparecido en la historia desde siempre, rompiendo la institucionalidad. Las amnistías en Chile, han sido firmadas por militares, no por los civiles. Un recorrido por la memoria, la impunidad y el pasado, es evidentemente una necesidad.
 
 Las conductas de mejor comportamiento ciudadano, están justamente fuera de los cuarteles. Los profesores rurales por ejemplo, ganan bastante menos que un general, y su aporte al país es eterno, y mucho más significativo.
 
Las Fuerzas Armadas no están en condiciones de excluir a nadie del debate político, ni geopolítico, ni de la defensa de Chile, ni de los mecanismos para buscar soluciones pacificas, a los problemas que podamos  tenerse con países vecinos. Necesitamos volver a la soberanía popular usurpada violentamente.
 
Y debemos ser los ciudadanos muy claros en esto. El gasto militar es elevado para el nivel de país que somos. Las necesidades educacionales, hospitalarias, infraestructura, y de desarrollo energético son mucho más importantes, que la compra de aviones y de tanques, donde queda demostrado la poca honradez de altos oficiales, que se coluden para robar dinero fiscal.
 
La carrera armamentista sostenida por la Concertación, para alegrar el espíritu bélico de los militares chilenos, significa al presupuesto fiscal un gasto enorme, pero lo más grave, es que provoca un desequilibrio en esta parte del continente, que es muy grave y delicado. La carrera armamentista de la Concertación hace que nos vean a todos los chilenos como guerreros, que en algún momento estaríamos dispuestos a cualquier cosa. Y eso no lo pensamos todos. Nuestra preocupación fundamental no son los análisis de la guerra de Cartago, ni de Aníbal, la preocupación fundamental de la izquierda especialmente, es una nueva Constitución, mejorar la calidad de vida de los chilenos, y poder iniciar de una vez por todas, el indispensable proceso de transición política, aún no comenzado.
 
Hay quienes sostenemos que las Fuerzas Armadas deben ser democratizadas. Sus planes de estudios generales deberían estar bajo la tutela del Ministerio de Educación.

 
Las Fuerzas Armadas no han dicho nada del Golpe de Estado en Honduras, en ese caso no son beligerantes, y no hablan de política contingente, pero si se permiten no tomar en cuenta la opinión del candidato de la izquierda Jorge Arrate para un seminario.
 
El gobierno debe dar una respuesta a la sociedad por el trato excluyente del que fue víctima el candidato Jorge Arrate, pues suponemos que el ejército chileno está bajo el mando de la presidenta.
 
 
 
(1) “El Ejército, la verdad y la reconciliación” publicación del ejército, 27 de marzo 1991:16