Entrevista
La experiencia de entrevistar al extraño sujeto la vivió el periodista Richard Burdiles, editor del diario “Las Noticias”, quien hace unos quince días recibió un correo solicitando un espacio para dar a conocer un comunicado del comando. “Así llegó el día que apareció silenciosamente en nuestra casa, exigiendo la reserva absoluta de su identidad y no ser fotografiado”, recuerda Burdiles. Incluso, se negó a que se le grabara la voz. “Es que necesitamos un mínimo respaldo de lo que va a declarar, de lo contrario esto parecerá un juego”, le sugirió.
“¡Yo no vengo a jugar!” respondió, soberbio, y extrajo una pistola automática de quince tiros con dos cargadores lista para usar, la que dejó sobre el escritorio. Una vez que aceptó ser fotografiado de espaldas con temporizador, el sujeto comenzó anunciando que el comando Hernán Trizano había lanzado un llamado a sus bases para reorganizarse y desarmar el proceso de recuperación de tierras iniciado por las comunidades mapuches de Ercilla, específicamente Temucuicui y alrededores.
“¿Qué hay de efectivo en que el Comando Hernán Trizano entrará en funciones?”, preguntó el periodista. La respuesta no dejó lugar a dudas. “Luego de advertir la levantada mapuche en Ercilla y Temucuicui, en donde vimos que Carabineros nuevamente ha sido sobrepasado. Continúan los ataques incendiarios y los dueños de la propiedad han sido amenazados y maltratados. El Comando “Hernán Trizano” ha decidido reagruparse y entrar en funciones y meter la mano en el asunto. Más aún sabiendo que algunos agricultores y empresarios de la zona irán hoy (ayer) a apoyar al señor Urban. Apoyo que consideramos insuficiente ya que solo es de palabra”, acotó.
De hecho, advirtió que a partir de este lunes 3 de agosto este comando armado “meterá sus manos en el asunto”. “El comando Hernán Trizano ha decidido reagruparse y entrar en funciones. Para eso cuenta con dinamita -para los que saben de este asunto, acotó- que utilizará con detonadores número ocho y mecha lenta, los cuales no dudamos ubicar en los cinturones de los señores Queipul, Ancalaf, Pilquiman para hacerlos volar de una vez y con ello daremos término al problema o conflicto mapuche, ya que nos aburrimos de esperar al Gobierno y a los propios agricultores quienes le temen a esta gente”.
A esta altura, la entrevista se tornaba tensa y Burdiles se excusó para ir al baño. De pasada, se cercioró que nadie más se encontraba en la calle ni a la entrada del diario acompañando al sujeto. Luego, a través de un citófono interno llamó a su jefe Gino Bustamante. “Véngase inmediatamente”, le dijo y volvió con el entrevistado para preguntarle cuántos eran. “Mire, somos muchos, pero no le puedo decir el número, nombres ni apellidos por razones obvias, pero le puedo indicar que tenemos comandos desde Temuco a todas las ciudades de la Novena Región, listos y prestos para actuar”.
El tipo recalcó que desde la próxima semana, “los señores Cayul, Colihuinca, Huenchullán y doña Norma Pilquimán volarán por los aires a partir del uso de nuestros explosivos”. Al mencionar este último nombre, lo hizo apuntando severamente con el dedo un recorte de El Austral con una columna firmada por Norma Pilquimán. “Está bueno que la corten con su proceder en contra de nuestros terrenos”, señaló en tono desafiante.
“El próximo lunes, el comando Trizano hará sentir su fuerza, la cual hará eco en todo Chile”, advirtió, a la vez que en otra de sus partes dejó ver su odio hacia la raza, sugiriendo al Gobierno que la solución final al conflicto estaría en crear una reservación indígena en el norte de Chile. “La solución final para este asunto -a nuestro juicio- es crear una reservación indígena entre Perú y Bolivia. Darles de comer y ropa y se termina el problema. Temucuicui en dos años ha robado más de 400 animales. Tal medida sale mucho más barato, construirles casas, darles de comer, vestirlos que entregarles dos mil hectáreas como las que tiene Temucuicui, la cuales hoy no tienen ni 50 centímetros de cilantro sembrado”.
“Mire, somos muchos no le puedo decir el número, nombres ni apellidos por razones obvias, pero le puedo indicar que tenemos comandos desde Temuko a todas las ciudades de la Novena Región, listos y prestos para actuar. Necesitamos solo grupos de cinco a diez personas para actuar, quienes están a la espera de nuestra señal”, afirmó. Al final, tal como llegó, se despidió y pidió que le dejaran solo, para luego desaparecer literalmente.
