El Bicentenario se está convirtiendo en fonda y mercado persa. Duele y molesta cuando el señor Vergara habla del indulto y dice: “Lo hago como un simple particular que experimentó personalmente la represión en sus formas más duras, y no desde el cargo que ahora ocupo”.
Pareciera que está recomendando a una nana a una casa cuica. Los camaradas uniformados, me refiero a los que cayeron bajo las balas de sus propios oficiales, serán nuevamente ejecutados.
Por suerte que en Chile se sabe leer y escribir. Eso de establecer criterios que permitan beneficiar algunos uniformados, no pasa ni con ensalada de cebollas y tomates. No hay criterio que valga. Todos los responsables, señores de la iglesia y del gobierno, deben responder por sus crimenes.
Si se análisa el indulto como una expresión institucional de la compasión, bueno, ahora por que no se deja en libertad a los mapuches y a todos los presos políticos?
Claro nosotros, los hombres de izquierda no nos confesamos con las ideas de “San Alberto Hurtado” y muchos menos con sus ideas, señor Vergara.
Creo que es hora de cambiar sus sentimientos, señor Vergara. No se olvide que en sus tiempos de cárcel pedía justicia… No puede jugar a la payaya: se trata de desaparecidos y no de apego a las Fuerzas Armadas. Dejese de usar palabras, tipo: “caridad, perdonar hasta que nos duela, compasión…”. Le recuerdo que no está de frente a sus soldados, ni tampoco trabajando como actor en un film de Jesucristo.
Otra cosa, señor Vergara. Las agrupaciones de Derechos Humanos han salvado tantas vidas… posiblemente hasta la suya… pues, ahora, no rompa el plato que le ofreció de comer en los tiempos tristes. Si no comparte los sentimientos de los Derechos Humanos, pues, diga francamente: “ Señores, fui militar y mis sentimientos están con los militares”. En el exilio que vivo, señor Vergara, he conocido muchos camaradas uniformados. Todos hablan del amor. Parece chiste, es verdad; todos se han transformado hasta en poetas. Usted habla del amor. ¿Se da cuenta que el amor que usted toca no es el mismo que tocan sus ex uniformados del exilio?
En fin. Si usted, señor Vergara, no tiene dolor ni resentimiento en el alma, lo felicito… de verdad, lo admiro, porque el resto de la humanidad sigue pendiente de los procesos contra los fascistas uniformados… y como dijo un vendedor de maní, el que lo come es mono… Se entienda o no, yo lo he comprendido a la letra…
Godosky
