En su reporte, el organismo da cuenta de que al menos en 31 países de dicha región los precios superan los niveles ya altos de hace un año, o se encuentran todavía en niveles récord, es decir, entre 40 y 80 por ciento de precios controlados permanecen 25 por ciento más elevados que en el periodo que antecedió a la crisis alimentaria que se inició hace dos años. El documento achaca los altos precios, entre otras causas, a la reducción de las cosechas, el aumento o retraso de las importaciones y a conflictos civiles.
Otros factores son los flujos de comercio regionales, la devaluación de las divisas nacionales, cambios en las políticas de alimentos y comercio, incrementos de la renta y la demanda, además de restricciones al transporte y costos de transporte más altos. Esta situación genera creciente preocupación respecto de la seguridad alimentaria de poblaciones vulnerables, advierte el informe. Por lo que toca a África, la situación es más grave. En la región subsahariana, entre 80 y 90 por ciento de los precios de cereales en 27 países son 25 por ciento más altos que antes de la de crisis alimentaria, hace dos años.
Otros factores son los flujos de comercio regionales, la devaluación de las divisas nacionales, cambios en las políticas de alimentos y comercio, incrementos de la renta y la demanda, además de restricciones al transporte y costos de transporte más altos. Esta situación genera creciente preocupación respecto de la seguridad alimentaria de poblaciones vulnerables, advierte el informe. Por lo que toca a África, la situación es más grave. En la región subsahariana, entre 80 y 90 por ciento de los precios de cereales en 27 países son 25 por ciento más altos que antes de la de crisis alimentaria, hace dos años.
