{mxc}Los tres días de escaso alimento, de sobrevivir en un espacio reducido a más de 80 metros de altura, el frío de las noches de invierno de Santiago y el cansancio de una lucha que cada vez parece más larga y con soluciones cada vez más lejanas, gatilló que en horas de la tarde del miércoles una de las manifestantes del grupo de deudores habitacionales, Andha Chile, se desplomara mientras intentaba descender de la grúa que tienen tomada desde el sábado.
Si bien, la dramática situación no culminó con una tragedia, sí lo es el hecho que mientras más radicales se vuelven las manifestaciones, menor parece ser la respuesta de las autoridades que, hasta el momento, no han manifestado ninguna intención de resolver, de una vez por todas, el problema de las deudas que mantienen estas personas con la banca privada por sus casas, a pesar de tratarse de viviendas sociales.
La realidad de los cinco manifestantes se vuelve cada día peor. “Sin querer iniciaron también una huelga de hambre. Se les acabaron los alimentos hace dos días y ahora están a la diestra de dios”, comentó la presidenta de Andha, Juana Silva al programa Semáforo de Radio Universidad de Chile.
La dirigenta reconoció además que todos los protestantes están “cansados, desgastados, pero con las ganas firmes de continuar hasta que el gobierno ceda a las peticiones nuestras que es condonación de la deuda a los más vulnerables de este país”.
Un conflicto que tiene larga data y que, para muchos resulta incomprensible o, incluso, abusivo. Por lo mismo, Juana Silva explicó que ”la gente postuló a una vivienda social a través del ministerio de Vivienda y Urbanismo pero nos obligaron, cuando se acabó el stock de viviendas, a irnos a la banca privada y a optar si nos quedábamos con las casas o seguíamos viviendo de allegados.En ese proceso, nos hicieron juntar rentas que no teníamos, falsificar documentación en la notaría. No estamos hablando de vivienda que sobrepasen las mil U.F. sino que son casas que tienen un valor inferior a eso y que hoy están en condición de remate”.
Según el BancoEstado de los 184 mil deudores del programa especial de trabajadores sólo 48 mil 625 estarían morosos y de ese grupo hay 11 mil 342 que ya están al interior de sistema judicial. Esta situación se agrava si consideramos que, en muchos casos, con todo el tiempo que llevan pagando ya se ha cancelado la totalidad de las casas, sin embargo, el problema está con los intereses que el banco ha seguido cobrando con el cambio que se produjo hacia el sector privado.
“La gente comenzaba con un crédito hipotecario de 200 UF y hoy tiene un saldo de 600 UF que no se entiende. La gente ya ha pagado durante más de diez años de dividendos y todavía quedan diez años más por pagar”, precisó Silva.
Ante esto, el gobierno propuso entregar un 50 por ciento adicional del dividendo a las familias más vulnerables y otorgar un subsidio, para los que estuviesen al día en el pago de sus deudas. Además se da la opción de reprogramar el saldo insoluto más los intereses penales, los costos judiciales, los abogados y lo que cobra el banco en un plazo de 30 años más de deuda.
“Eso es imposible, ningún pobre de este país está en las condiciones de asumir un compromiso más con la banca privada. Lamentablemente, hay muchas personas que están sin trabajo, con enfermedades terminales o que tenían estabilidad laboral, pero el escenario cambió. Esto no se produce porque no queramos pagar o seamos sin vergüenza, sino que aquí hay una realidad que las autoridades no quieren asumir”, sentenció Silva.
Mientras, las expectativas están colocadas en el rol mediador que pueda asumir, monseñor Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, quien se reunió durante la tarde del miércoles con el ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, para esbozar una posible solución que ponga término a estas peligrosas manifestaciones.
“Hoy él (Goic) se reúne para gestionar la posibilidad de terminar con la manifestación, pero con la condición de instalar una mesa de trabajo con el ministerio de Hacienda para dialogar y buscar una solución a los deudores habitacionales. Para los más vulnerables, los más pobres, los adultos mayores, los enfermos catastróficos y que se les entregue la condonación total de la deuda”, indicó la dirigenta social.
Una posible alternativa en medio de este panorama que, recientemente inmortalizó caóticas imágenes en la rivera del río Mapocho y que, tal vez sean la única esperanza para Sandra González, Teresa Pradenas, María Bravo, Marcial Campos y Roxana Miranda.
