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Agosto 18, 2026

La ciudad de los fotógrafos

{mxc}Es el nombre del largometraje –su opera prima- que realizó Sebastián Moreno. Es un bello y emotivo documental cuyo relato se articula sobre los testimonios de los fotógrafos que integraron la Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI) en 1980, cuyas imágenes, capturadas a riesgo de sus vidas, en jornadas de protesta o dolorosos hechos como el descubrimiento de cuerpos en la mina de Lonquén o el crimen del sacerdote André Jarlan y cuanto hecho que hiciera noticia en esos convulsionados días del Chile en blanco y negro, dan vida a esta poderosa épica.

La Ciudad de los Fotógrafos rescata parte de nuestra memoria, aquella que se va desdibujando, o que derechamente un sector de nuestra sociedad quiere olvidar.

La intensa actividad de los fotógrafos independientes que realizaron foto denuncia es ignorada para la gran mayoría del país. El fotógrafo es un actor secundario en la historia oficial. Registra la historia pero no se registra como desarrolla su trabajo. La mayoría de las veces con una pasión que conmueve. Este documental sin pretensiones discursivas logra rescatar la épica de este hermoso oficio que registra lo que sucede en nuestras calles y espacios públicos.

Quiero destacar uno de los tantos aspectos que emanan de este film. Las referencias-homenaje a Rodrigo Rojas De Negri, joven fotógrafo, de 19 años, que recién retornado a Chile, de un exilio en EEUU, un día 2 de Julio de 1986, fue quemado vivo junto a Carmen Gloria Quintana, por una patrulla militar dirigida por el teniente Sergio Fernández Dittus; que luego de un largo proceso fue condenado a la irrisoria pena de 300 días.  Han pasado 23 años de este brutal atentado a la vida perpetrado contra dos jóvenes chilenos. ¡No los olvidemos!

¿Quién fue Rodrigo Rojas De Negri? La madre de Rodrigo, detenida en Valparaíso y acusada de tener vínculos con una imprenta clandestina que editaba manifiestos y literatura promoviendo el retorno a la democracia,  estuvo un año en el campo de concentración de Tres Álamos hasta que fue expulsada del país y junto a sus dos hijos –Pablo Salvador y Rodrigo- encontraron refugio en EEUU. Rodrigo vivió entre dos realidades, dividido en dos mundos. Por una parte su nuevo país, EEUU, donde buscaba insertarse -trabajar y estudiar- y por otra el recuerdo de Chile, su familia, era permanente. Bien dice Martí que “la infancia es la Patria del ser humano” Rodrigo Rojas De Negri, cuando cumplió los 19 años en Marzo de 1986, partió de Washington a Chile. Una pequeña maleta y un bolso con sus dos máquinas fotográficas era todo su equipaje del destierro.

En Chile se integró rápidamente a la vida intensa que se vivía. Recuperaba su memoria junto al pueblo en las calles. Su presencia como fotógrafo se hizo habitual en las protestas y fue acogido por los fotógrafos de la AFI, que lo sintieron un colega, uno de los suyos. El 2 de Julio de 1986, “el año decisivo” Chile amaneció con un Paro Nacional Prolongado que debilitara a la Dictadura y abriera espacios para generar un Gobierno Democrático.

 Esa mañana Rodrigo Rojas De Negri, caminaba junto a otros jóvenes, entre ellos Carmen Gloria Quintana. Una Patrulla Militar comandaba por el teniente Sergio Fernández Dittus, detuvo a los jóvenes, luego que la soldadesca los golpeara con las culatas de sus M-16, los arrojaron contra el frío pavimento y Fernández Dittus ordenó que sus cuerpos fueran rociados con combustible y quemados vivos. La pira humana quedará como uno de los hechos más atroces e ignominiosos de esos años. Los cuerpos quemados y aún humeantes de Carmen Gloria y Rodrigo, que agonizaban, fueron envueltos en unas frazadas y arrojados en una acequia de Quilicura. Carmen Gloria logró sobrevivir y se transformó en un símbolo de la lucha antidictatorial. Rodrigo Rojas De Negri, ese joven e idealista fotógrafo que volvió a su país, para hacer foto denuncia de las injusticias falleció el 6 de Julio de 1986.

Conmovidos por su muerte el Grupo Illapu le dedicó la canción “Para Seguir Viviendo”: “Las hojas ya no son hojas/ Son Llamas que trae el viento/ Y en medio de esas hojas/ Mi voz seguirá viviendo/ Rodrigo Rojas en llamas/ Tu voz seguirá viviendo”

                         Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren

                            

rodrigodlr@patagoniachile.cl