Creo que nunca hemos visto una sirena real, salvo la de los bomberos, la policía y las ambulancias, todas anunciando tragedias o desgracias.
Sin embargo, hemos escuchado muchas veces su canto.
Cantos de progresismo, desarrollismo, futuro esplendor y otras pomadas, como el supositorio del bienestar, y el pueblo parece estar contento.
Cantos de sirena, anuncios de tragedias.
Mientras escuchamos su canción, la rapiña saquea Chile y se apropia de la tierra, el cobre, el agua de los ríos y los mares; los glaciares, el oro, los bosques nativos, las reservas naturales, las empresas del Estado, la educación, las AFP, el sistema bancario y financiero, etc.
Hace harto tiempo cantó una sirena especial y anunció la tragedia del golpe de estado o shock capitalista del desastre; otra lo hizo anunciando la “transición de la dictadura a la democracia”, que resultó una tragedia y un engaño para los pobres. Transición de la economía de los Chicago boys a la economía de los boys de Chicago. Esa ha sido la transición.
Ahora, cantó personalmente la última sirena anunciando la puesta en manos del emperador, el futuro de nuestra patria, de nuestros hijos y nietos, como aliados estratégicos de quien invade y destruye los pueblos, las civilizaciones y el planeta para apoderarse de sus riquezas naturales.
Cuesta creer que tenemos un gobierno manejado desde el mismo imperio.
Ismael Vallejos H.
