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Agosto 18, 2026

Abierta temporada de golpes de Estado

{mxc}Si triunfa, el golpe de Estado perpetrado en Honduras este domingo puede abrir de nuevo la temporada gorila en América Latina, sin duda el único camino para detener la democratización efectiva de la región, que se aleja sin regreso del neoliberalismo y el chantaje militar. Aceptar el golpe en Honduras deja sólo un mensaje a los golpistas escondidos en las fuerzas armadas de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela: se puede.

Está nuevamente permitido cagarse en la voluntad del pueblo. Y a los demás, incluidos los de acá, que pueden seguir chantajeando impunemente.

La posición de Estados Unidos es crucial. Tal como lo dijo el presidente Manuel Zelaya el sábado, ningún golpe en ese país se puede concretar sin la venia de la embajada norteamericana, y esa misma embajada es quien puede ahora cortar el gas y mandar a los golpistas a sus casas.
 
También es crucial que se pronuncien los gobiernos latinoamericanos, no con los clásicos lamentos y deseos de que lo más pronto posible se restablezca el orden constitucional –una manera de aceptar los golpes- sino  rechazándolo enfáticamente y jamás reconocer ni negociar con los golpistas.
 
Hasta el mediodía de domingo, el gobierno chileno no se había pronunciado. Sería una vergüenza mundial que la DC, enquistada en la Cancillería, haga lo mismo que en 2002, cuando Chile fue uno de los tres países que saludaron el golpe de Estado contra el presidente venezolano Hugo Chávez, para dos días después tener que tragarse el jolgorio.
 
La presidente Michelle Bachelet debe hablar, ella, en persona, decir que no se aceptan más golpes de Estado en América Latina, y no sacarle el cuerpo al problema con una declaración ambigua de la Cancillería, ni mucho menos esconderse en las argucias legales levantadas contra Zelaya en su país (otra forma de aprobar el golpe).
 
Los medios de comunicación enredan y ocultan. El presidente Zelaya fue derribado por pretender realizar una consulta popular no vinculante, una encuesta acerca de un posible referendum constitucional. Nada más. No es, como dijo con ignorante arrogancia la presentadora de noticias de CNN Chile Mirna Schindler, citando a “los analistas”, una imitación de Chávez “para perpetuarse en el poder”.
 
Al revés que nuestros demócratas y progresistas defensores de la Constitución de Pinochet, Zelaya se propone consultar al pueblo. ¿Qué hay más democrático que consultar al pueblo?
 
Con Zelaya, tal vez por primera vez en su historia, Honduras asume una posición independiente y digna, buscando resolver los gravísimos problemas sociales, fomentando la democracia participativa y la integración latinoamericana con los países del ALBA.
 
Los militares hondureños han sido siempre perros guardianes de las desigualdades y los imperios bananeros. En los años 80 se convirtieron en empleados del gobierno de Estados Unidos y transformaron su país en la plataforma de la agresión militar contra el gobierno sandinista de Nicaragua.
 
Honduras ha sido siempre una miserable semicolonia norteamericana, y el presidente Barack Obama tiene ahora la oportunidad de demostrar con hechos sus simpáticas declaraciones de Trinidad y Tobago, en la cumbre de la OEA, de que había pasado para siempre el período del “patio trasero”.
 
Alejandro KIRK