“Después de 48 horas de mucha desestabilización todo ha vuelto a la normalidad”, aseguró el presidente en conferencia de prensa ofrecida la víspera.
Los incidentes comenzaron cuando Zelaya decidió sustituir al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, por negarse a repartir el material para la consulta.
De manera casi simultánea, el Congreso Nacional estudió la posibilidad de inhabilitarlo, en una maniobra golpista que contó con el repudio de la comunidad internacional y de organismos como la OEA y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.
Aunque “ha cesado el peligro, siempre está latente la amenaza”, dijo el Presidente.
Por disposición gubernamental, la consulta de este domingo será garantizada por la Policía Nacional y por civiles agrupados en sindicatos, y no por militares.
Dos millones de boletas se emitieron para la encuesta donde la ciudadanía deberá pronunciarse sobre si está de acuerdo en que en los comicios de noviembre se coloque una urna para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente y reformar la carta magna.
