“Hemos preferido decirle al gobierno que vaya solo al Parlamento. Nosotros conversaremos con los legisladores para que hagan su pega y aumenten el primer monto que se nos ofreció, porque no nos haremos responsables de esa propuesta que no es bien recibida por la gente. La negociación se terminó porque no hay espacio para negociar”, sentenció el dirigente.
Lejos de la posición de los trabajadores está la del Grupo de Políticas Monetaria (GPM), convocado por la Universidad de Chile, cuyos profesionales indicaron que, en un año marcado por la crisis económica, un aumento sustantivo de los salarios podría generar desempleo. Por lo mismo, consideraron que la cifra propuesta por el gobierno es lo más razonable dada la coyuntura.
Según el economista de Gemines, Alejandro Fernández, la oferta del gobierno es realista, ya que considera la baja de la inflación y el efecto positivo que ésta tendría en el poder adquisitivo.
“A mí me sorprende que el salario mínimo se negocie con la CUT que es una institución a la que no le afecta el salario mínimo porque a quienes sí les influyen no forman parte de ella. Al margen de esto, me parece que la propuesta es realista si consideramos que la inflación va a estar por esos márgenes en los próximos doce meses y, por lo tanto, estaría manteniendo el poder adquisitivo constante”, puntualizó el consultor.
Por su parte, el profesor de finanzas de la Universidad de Chile, Franco Parisi, indicó que desde un punto de vista técnico, el 2,5 por ciento es absolutamente real. Sin embargo, advirtió que la variante política podría modificar esta cifra.
“Económicamente la cifra adecuada es la que está dando el gobierno, incluso debería ser cero, pero entendemos que políticamente no es viable”, afirmó.
Si bien el economista Tomás Flores coincide con sus colegas en que la postura del Ejecutivo es la correcta, advirtió que las dos propuestas alternativas que planteó la CUT, entre las que se incluye el aumento del cien por ciento en las asignaciones familiares y la entrega de un subsidio a la mano de obra femenina son opciones más factibles.
“Esos son instrumentos muchos más eficientes. La asignación familiar está mucho más focalizada, pero yo tendría el reparo de que fuera pagada a la madre. Pero esa es una mejor manera que subir el salario mínimo de manera exagerada, porque eso puede llevar al trabajador a perder su empleo y que no reciba nada”, comentó Flores.
Por el momento, continúan descartadas todo tipo de reuniones. Sin embargo, el escenario podría cambiar una vez que el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, se reúna con los presidentes de los partidos políticos, instancia en la que podría surgir una nueva propuesta de parte de La Moneda.
