Para todos ellos los nuevos aires que soplaban en América Latina y el Caribe se podían disipar con alguna intriga.Así,cada vez que los países sudamericanos se reunían, pronosticaban una ruptura que sería consecuencia del supuesto enfrentamiento entre los presidentes Lula y Chávez,lo que no sólo no ocurrió sino que ambos,en la diferencia de estilos, tienen un interesante entendimiento.Hicieron del gobierno de Colombia su mayor aliado,sin tomar en cuenta que era el más aislado de la región y le dieron apoyo logístico en la incursión a territorio ecuatoriano.
La realidad era distorsionada,ocultada y menospreciada en los medios estadunidenses,en sus cadenas televisivas que llegan a América Latina y el Caribe y también en los medios latinoamericanos y caribeños vinculados a los negocios transnacionales y defensores del neoliberalismo.Ese era el bagaje de información de la clase política del país del norte,que ahora se encuentra ante un cuadro diferente.
SAN PEDRO SULA
Lo ocurrido en esta quinta Asamblea General de la OEA corresponde a lo que venía sucediendo en América Latina y el Caribe.Los países de la región no sólo han diversificado sus relaciones y su comercio llegando a acuerdos con la Unión Europea,China y otras naciones asiáticas,sino que lo más importante es que han intensificado las relaciones entre ellos,creando organismos multilaterales que están poniendo en práctica proyectos de beneficio e interés común que apuntan a consolidar su independencia política y económica.
El Mercado Común del Sur, MERCOSUR,la Unión de Naciones Sudamericanas,UNASUR,el Grupo de Río,la Alternativa Bolivariana para las Américas,ALBA,el Banco del Sur y Telesur, son realidades,no proyectos imaginarios.Estados Unidos ha tratado de satanizar algunos, sobre todo los que han sido propuesta del presidente venezolano Hugo Chávez,pero el Banco del Sur,por ejemplo, ya es una realidad y paralelamente avanzan los acuerdos para que las transacciones comerciales entre los países de la región ya no se hagan en dólares.Son diez los países que han firmado estos acuerdos:Argentina,Brasil,Nicaragua, Cuba, Uruguay ,Ecuador, Paraguay,Venezuela,Honduras y Colombia.El objetivo es claro, lograr mayor autonomía y enfrentar en mejores condiciones la actual crisis económica y financiera mundial.
Ya en la Cumbre de las Américas,que responde a una iniciativa de George Bush padre,se evidenció el desacuerdo entre América Latina y el Caribe con Estados Unidos.La rápida reacción de Barack Obama le permitió evitar confrontaciones, pero la reunión terminó sin una declaración final, sino con un texto aprobado por consenso que nadie firmó,excepto el Primer Ministro del país anfitrión.Y en ese encuentro se reiteró la demanda de revocar la expulsión de Cuba de la OEA decretada en 1962,punto que se trataría en la Asamblea de ese organismo en Honduras.
No por anunciado el tema fue considerado por el departamento de Estado estadunidense de acuerdo a la importancia que tenía.El criterio que usaron fue el mismo de siempre,si la resolución se revocaba Cuba tenía que cambiar su sistema político económico y social por otro a satisfacción de Washington.América Latina y el Caribe pensaban lo contrario, la resolución de 1962 era inaceptable para todos por ser violatoria del derecho de autodeterminación y el principio de no intervención,por lo tanto debía revocarse sin condiciones.
La secretaria de Estado Hillary Clinton demostró una vez más que no tiene condiciones para el cargo.
Se veía alterada cuando el presidente de Honduras,Manuel Zelaya,planteaba que “No podemos irnos de esta asamblea sin derogar el decreto de la octava reunión que sancionaba a un pueblo por haber proclamado ideas y principios socialistas que hoy se practican en todas partes del mundo,incluyendo Estados Unidos”.Cuando el primer día de sesiones terminó sin que se hubiera alcanzado un acuerdo,Clinton declaró antes de viajar a Egipto “Si no hay medidas,eso está bien para nosotros”.
El problema para Estados Unidos era que si no había consenso el tema se llevaría a votación y entonces quedaría expuesto su aislamiento en la región,lo que implicaria muchos problemas para el presidente Obama,quien optó por hacer varias llamadas telefónicas,en particular al presidente Lula, y finalmente Estados Unidos tuvo que aceptar que la resolución de 1962 se derogara mediante otra resolución que no pone condición alguna a Cuba.En el segundo punto resolutivo se señala:
”2.Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas,los propósitos y principios de la OEA”.
¿SE ACABARÁ LA OEA?
La respuesta de Cuba fue tal como lo había anticipado,no regresará a la OEA.El texto de la declaración del gobierno cubano agradece a los países que se empeñaron en revocar la resolución de 1962.Señala que eso fue “un desacato incuestionable a la política seguida por Estados Unidos contra Cuba” y más adelante apunta que la decisión,aunque tomada por consenso, se adoptó contra la voluntad de Estados Unidos,con lo que “se propina así al imperialismo una derrota utilizando su propio instrumento”.
Al clausurar la reunión de la OEA,la canciller hondureña Patricia Rodas dijo que se había desagraviado al pueblo de Cuba y con ello ”nuestros pueblos recuperaron su dignidad”.El canciller ecuatoriano declaró que “se enmendó un error histórico”.Por su parte la presidenta argentina Cristina Kirchner estimó que lo acordado “es muy importante,significa un salto cualitativo y un resarcimiento a la dignidad regional”.El presidente paraguayo Fernando Lugo destacó “Cuba nunca se arrodilló ante nadie”.
Estas y otras opiniones no cuentan para los sectores estadunidenses más retrógrados,de origen cubano, que proponen dejar a la OEA sin los cuarenta y tantos millones de dólares que Estados Unidos aporta a su financiamiento y que equivalen al 60 por ciento del total.No se han preguntado si América Latina y el Caribe están dispuestos a financiar a una institución como la OEA que al que le ha servido es al país del norte y que ya estaba desprestigiada desde mucho antes de esta asamblea.Si la OEA se acaba los que lo lamentarán son los funcionarios que perderán sus buenos sueldos.
Lo que importa ahora,reiterada la posición de Cuba y cuando el presidente Obama se muestra dispuesto a seguir planteando nuevos comienzos,como lo hizo en relación a Cuba primero y ahora respecto de los musulmanes, es saber si habrá represalias o si el mandatario hará efectivo lo que dijo en vísperas de su viaje a Europa y Egipto:
“El peligro ocurre cuando Estados Unidos o cualquier otro país piensa que puede imponer sus valores sobre otro país con diferente historia y cultura”.
