{mxc}A casi una década de la crisis asiática, la sociedad chilena tiene fresca en la memoria los desequilibrios generados por la implementación de una política extremadamente abierta a las fluctuaciones externas, sin embargo, se ha continuado con la política de suscripción de Tratados de Libre Comercio, iniciada con Canadá en 1997.
La gran lección sacada de esta crisis por la elite es que en los tiempos de bonanza, el Estado debe guardar las ganancias obtenidas y alcanzadas en buena medida por el alto precio del cobre (dos dólares promedio la libra durante un quinquenio), los cuales fueron colocados en bonos garantizados internacionalmente y que hoy se ocupan durante este período de “vacas flacas”.
Al respecto, y a pesar de serios llamados de atención de investigadores, intelectuales y líderes mundiales en torno al control del sistema financiero y su carácter especulativo, en Chile no hay ninguna revisión de los límites de inversión en acciones por parte de las AFP en las principales bolsas del mundo con los evidentes impactos negativos en el ahorro de las personas. Se calcula que en total, y pese a la caída del último tiempo, su valor total asciende a US $85.579 millones (30 de abril de 2009).
Resultado de ello, es que la crisis económica mundial -como la influenza humana – está ocasionando estragos e impactos no deseados: alta tasa de desempleo (casi 10%), baja en el crecimiento económico (dos trimestres negativos, técnicamente en recesión) y contracción de las exportaciones (50%), palanca esta última clave del dinamismo de la economía chilena, entre otras.
Ante ello, la Presidenta Bachelet y su equipo gubernamental, en un hecho inédito, presenta una adhesión sin precedentes que tiene su explicación por la reforma previsional, el manejo ante la crisis (subsidios oportunos y focalizados que van directos a más de 1 millón de personas e indirectamente a muchos más); su iniciativa en el plano internacional (su mediación a través de UNASUR en el conflicto de poderes en Bolivia) y su autonomía o distancia en torno a los problemas de la Concertación.
En ese escenario, las dificultades que enfrenta el bloque oficialista consisten, principalmente, en mantener un pacto cuyas bases, según sus propios representantes, muestra índices evidentes de agotamiento, y que se manifiestan, entre otros indicadores, en la derrota de las elecciones municipales del 2008; en las contundentes cifras de las encuestas que la sitúan por debajo de la derecha; en la incapacidad para acordar un candidato de consenso durante muchos meses y en el bochorno sin precedentes de la agresión del Presidente del PS, senador Escalona al candidato del PRSD, ante la atónita tele-audiencia, motivado por la alta votación de este último, logrando un sufragio que va mucho más allá de las filas del PRSD. Otra variable lo constituye la renuencia largamente mantenida de la DC al pacto por omisión, de carácter instrumental, con el Juntos Podemos Más, lo cual tuvo -entre otros efectos-, el desembarco hasta el momento del Partido Humanista de la negociación parlamentaria.
Caso particular es la irrupción del diputado Marcos E. Ominami (MEO) del Partido Socialista como candidato presidencial, que con la complicidad abierta del duopolio de los medios de comunicación (El Mercurio y La Tercera hasta la revista Ercilla, órgano de la “derecha dura” pasando por la Televisión que le es afín) y un apoyo transversal, que va desde sectores de la conspicua ex izquierda revolucionaria hasta claros representantes de la derecha e incluso del pinochetismo, levanta un discurso liberal de refundación concertacionista que se basa en algunas ideas programáticas que hacen eco de los temas planteados hace más de una década en el país por organizaciones ciudadanas e incluso de recientes elaboraciones colectivas que no reconocen en él su opción electoral (carta de Roberto Pizarro en El Mercurio, sobre El Decálogo).
Esa candidatura liberal coloca en duros aprietos al candidato oficial de la Concertación , el senador Eduardo Frei R, a través de emplazamientos permanentes que tienen su origen en el debate entre los sectores confesionales y los progresistas en la Concertación , de larga data y que, en las pre primarias, fueron levantados por el precandidato de la Concertación , Gómez, por el propio presidente del PPD Pepe Auth (aborto terapéutico, derecho a muerte asistida y unión civil para personas del mismo sexo) , y que MEO utiliza para derrotar a Frei y transformarse en la alternativa ante Sebastián Piñera, el candidato de la Derecha.
La irrupción de la candidatura de MEO es el resultado de la profunda crisis por la que atraviesa el conglomerado oficialista y la elite política en el poder en su conjunto (no sólo el ejecutivo sino también es el legislativo), de la cual él es parte. Su discurso y su estilo mediático recoge las discrepancias que hay en su seno; en esa polémica por cierto, quien aparece como blanco de sus críticas es la vieja Concertación y más precisamente la mesa directiva del PS.
La aparición de esa opción liberal que tiene un significativo carisma mediático, “desordena” sin duda la vieja concertación y pone un tremendo desafío a las fuerzas de izquierda que apelan a partir de su discurso y propuestas al pueblo concertacionista desencantado de las formas y contenidos de la dirigencia que conduce esa vieja coalición gobernante. Sin duda, MEO aparece como una fuerza centrípeta en el espacio de la centroizquierda, lo que afecta las posibilidades de crecimiento de la candidatura de la izquierda amplia.
Por otra parte, MEO no sólo crece con su postura mass media liberal en sectores desencantados de la vieja concertación sino que también establece señales de acercamiento muy fuertes con la disidencia liberal de derecha y en ese afán ha llegado a proponer el incorporar inversiones privadas en las empresas estatales, por ejemplo, a través del ingreso de la Asociación de Fondos de Pensiones, AFP, empresas que durante esta crisis han hecho perder parte importante de sus ahorros a todos los chilenos; pérdida que no es compartida con el patrimonio de éstas; y que, al mismo tiempo sean corporaciones que estén en un progresivo proceso de negoción con Empresas Transnacionales a fin de ser adquiridas por éstas últimas, lo que ha sido posible gracias a las garantías de inversión entregadas a través de los Tratados de Libre Comercio.
En definitiva, MEO ofrece “desordenar” la vieja concertación y refundarla basada en otros actores pero no pone en jaque el modelo de desarrollo que ha sido sostenido por esa misma vieja concertación así como también por la derecha.
En ese escenario político-electoral, la Derecha ha tratado de cantar victoria ante la crisis de la Concertación y explotar sus distintos “actos fallidos” tales como el inadecuado diseño e implementación del Transantiago y relevar su capacidad de sellar la unidad política en torno al candidato presidencial Sebastián Piñera, connotado empresario y especulador financiero, especie de Zar criollo de las comunicaciones televisivas y transporte aéreo y que no logra separar sus intereses comerciales de lo político, lo cual produce desconfianzas en el sector mas fundamentalista de la UDI. Sin embargo, hechos como su negativa a desprenderse de algunos de sus patrimonios, como ChileVisión, el escándalo de las Farmacias, el estar amarrado a una visión conservadora que se expresa en su posición frente a la agenda valórica y cultural, y fundamentalmente el representar en Chile la lógica especulativa, causante de la crisis económica actual; hace que no haya logrado encantar a otros sectores de la ciudadanía. Piñera hoy se encuentra estancado en el electorado nacional, aunque mantiene superioridad ante los otros presidenciables en las encuestas.
Ante ello, la Izquierda extraparlamentaria, agrupada en el Juntos Podemos Más (Partido Comunista, Partido Humanista e Izquierda Cristiana) en articulación con los Socialistas Allendistas (que tienen varias corrientes en su seno), la Izquierda 21, la Surda y el Comando de Independientes de Izquierda por Arrate, CINDA, entre otros sectores, desarrollaron un proceso colectivo que culminó a fines de Abril en una Asamblea Nacional, que eligió al ex Ministro de Allende y de la Concertación , compañero Jorge Arrate, como candidato presidencial. Ese proceso tuvo un hito importante en la elaboración de un programa alternativo de izquierda, que levanta las demandas y las propuestas de democratización. Asociado a estos acuerdos, el compañero Arrate expresa su compromiso de apoyar el Pacto instrumental por omisión en construcción del Junto Podemos Más con la Concertación con el objetivo de derrotar a la Derecha y cambiar la correlación de fuerzas en el Parlamento, para que entre otras medidas, se elimine el sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional.
Esa tarea es lo que diferencia la opción de Arrate frente a las otras candidaturas que se agotan – a nuestro juicio – en lo electoral. Pese a que – hasta ahora -esta opción aún no ha podido ser un catalizador de la Izquierda Chilena y lograr la convergencia y adhesión del progresismo al interior de la Concertación (la existencia de la candidatura de Navarro y de Marcos E. Ominami son una prueba de ello), además de las dificultades que encierra el asumir coherentemente las tareas del presente en sectores que aún no restañan del las viejas heridas. A ello se agrega un despliegue de la candidatura presidencial que necesita de más articulación y pluralismo a fin de constituir a la brevedad la formación de los Comandos Comunales que lleven a la calle, al barrio, a la fábrica, al liceo y la universidad, a las organizaciones sociales: la propuesta de la izquierda tan necesaria y urgente en el Chile de hoy.
¿Cuáles son los principales desafíos que debe asumir la izquierda amplia en este escenario electoral?
A nuestro juicio, los esfuerzos deben estar orientados a construir propuestas sociales y políticas que se activen y potencien en la campaña. El fomentar instancias de articulación en las comunas y a nivel sectorial, el aprender a trabajar la unidad en la diversidad; debemos ser capaces de generar una inflexión y un giro político importante para avanzar en la constitución de un Frente Amplio en Chile, con la convergencia de las diversas corrientes políticas que apoyan a Jorge Arrate, y otros sectores de izquierda y progresistas, incluyendo aquéllos que apoyan al Senador Navarro”.
La izquierda, en el contexto de la campaña electoral, tiene que aprovechar su principal fortaleza – no sólo contar con un programa de gobierno – sino haberlo construido participativamente, el cual contiene propuestas muy concretas relacionadas con todos aquellos aspectos deficitarios que no han sido cumplidos en estos años de gobierno, con especial énfasis en una nueva Constitución.
La candidatura del compañero Arrate tiene el desafío de ser la continuidad de un proyecto histórico democrático y republicano que quedó trunco en 1973 y que ha tratado de ser reconstruido durante estas últimas décadas una y otra vez. Las ideas y propuestas emanadas del programa actual deben plantear ideas y propuestas de acuerdo a las nuevas realidades, en temas como negociación colectiva, problemas del desarrollo de una comuna sustentable, de vivir en las zonas extremas de Chile o de Pueblos Indígenas, el relevar los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, DESC y los Convenios de la OIT ; es decir, debe echar mano a normas internacionales que nos ayuden a incidir en la realidad. También debemos resaltar el relevamiento del espacio público, además de reposicionar el Estado. Para ello, se requiere de Comandos electorales ágiles, flexibles, reflexivos, políticos e inclusivos, que contribuyan a elevar el nivel del debate y los propósitos de la Izquierda adherente a la candidatura presidencial.
Con ello, la izquierda pasará de lo posible a lo viable.
*Comando Independientes de Izquierda con Arrate(CINDA)
Al respecto, y a pesar de serios llamados de atención de investigadores, intelectuales y líderes mundiales en torno al control del sistema financiero y su carácter especulativo, en Chile no hay ninguna revisión de los límites de inversión en acciones por parte de las AFP en las principales bolsas del mundo con los evidentes impactos negativos en el ahorro de las personas. Se calcula que en total, y pese a la caída del último tiempo, su valor total asciende a US $85.579 millones (30 de abril de 2009).
Resultado de ello, es que la crisis económica mundial -como la influenza humana – está ocasionando estragos e impactos no deseados: alta tasa de desempleo (casi 10%), baja en el crecimiento económico (dos trimestres negativos, técnicamente en recesión) y contracción de las exportaciones (50%), palanca esta última clave del dinamismo de la economía chilena, entre otras.
Ante ello, la Presidenta Bachelet y su equipo gubernamental, en un hecho inédito, presenta una adhesión sin precedentes que tiene su explicación por la reforma previsional, el manejo ante la crisis (subsidios oportunos y focalizados que van directos a más de 1 millón de personas e indirectamente a muchos más); su iniciativa en el plano internacional (su mediación a través de UNASUR en el conflicto de poderes en Bolivia) y su autonomía o distancia en torno a los problemas de la Concertación.
En ese escenario, las dificultades que enfrenta el bloque oficialista consisten, principalmente, en mantener un pacto cuyas bases, según sus propios representantes, muestra índices evidentes de agotamiento, y que se manifiestan, entre otros indicadores, en la derrota de las elecciones municipales del 2008; en las contundentes cifras de las encuestas que la sitúan por debajo de la derecha; en la incapacidad para acordar un candidato de consenso durante muchos meses y en el bochorno sin precedentes de la agresión del Presidente del PS, senador Escalona al candidato del PRSD, ante la atónita tele-audiencia, motivado por la alta votación de este último, logrando un sufragio que va mucho más allá de las filas del PRSD. Otra variable lo constituye la renuencia largamente mantenida de la DC al pacto por omisión, de carácter instrumental, con el Juntos Podemos Más, lo cual tuvo -entre otros efectos-, el desembarco hasta el momento del Partido Humanista de la negociación parlamentaria.
Caso particular es la irrupción del diputado Marcos E. Ominami (MEO) del Partido Socialista como candidato presidencial, que con la complicidad abierta del duopolio de los medios de comunicación (El Mercurio y La Tercera hasta la revista Ercilla, órgano de la “derecha dura” pasando por la Televisión que le es afín) y un apoyo transversal, que va desde sectores de la conspicua ex izquierda revolucionaria hasta claros representantes de la derecha e incluso del pinochetismo, levanta un discurso liberal de refundación concertacionista que se basa en algunas ideas programáticas que hacen eco de los temas planteados hace más de una década en el país por organizaciones ciudadanas e incluso de recientes elaboraciones colectivas que no reconocen en él su opción electoral (carta de Roberto Pizarro en El Mercurio, sobre El Decálogo).
Esa candidatura liberal coloca en duros aprietos al candidato oficial de la Concertación , el senador Eduardo Frei R, a través de emplazamientos permanentes que tienen su origen en el debate entre los sectores confesionales y los progresistas en la Concertación , de larga data y que, en las pre primarias, fueron levantados por el precandidato de la Concertación , Gómez, por el propio presidente del PPD Pepe Auth (aborto terapéutico, derecho a muerte asistida y unión civil para personas del mismo sexo) , y que MEO utiliza para derrotar a Frei y transformarse en la alternativa ante Sebastián Piñera, el candidato de la Derecha.
La irrupción de la candidatura de MEO es el resultado de la profunda crisis por la que atraviesa el conglomerado oficialista y la elite política en el poder en su conjunto (no sólo el ejecutivo sino también es el legislativo), de la cual él es parte. Su discurso y su estilo mediático recoge las discrepancias que hay en su seno; en esa polémica por cierto, quien aparece como blanco de sus críticas es la vieja Concertación y más precisamente la mesa directiva del PS.
La aparición de esa opción liberal que tiene un significativo carisma mediático, “desordena” sin duda la vieja concertación y pone un tremendo desafío a las fuerzas de izquierda que apelan a partir de su discurso y propuestas al pueblo concertacionista desencantado de las formas y contenidos de la dirigencia que conduce esa vieja coalición gobernante. Sin duda, MEO aparece como una fuerza centrípeta en el espacio de la centroizquierda, lo que afecta las posibilidades de crecimiento de la candidatura de la izquierda amplia.
Por otra parte, MEO no sólo crece con su postura mass media liberal en sectores desencantados de la vieja concertación sino que también establece señales de acercamiento muy fuertes con la disidencia liberal de derecha y en ese afán ha llegado a proponer el incorporar inversiones privadas en las empresas estatales, por ejemplo, a través del ingreso de la Asociación de Fondos de Pensiones, AFP, empresas que durante esta crisis han hecho perder parte importante de sus ahorros a todos los chilenos; pérdida que no es compartida con el patrimonio de éstas; y que, al mismo tiempo sean corporaciones que estén en un progresivo proceso de negoción con Empresas Transnacionales a fin de ser adquiridas por éstas últimas, lo que ha sido posible gracias a las garantías de inversión entregadas a través de los Tratados de Libre Comercio.
En definitiva, MEO ofrece “desordenar” la vieja concertación y refundarla basada en otros actores pero no pone en jaque el modelo de desarrollo que ha sido sostenido por esa misma vieja concertación así como también por la derecha.
En ese escenario político-electoral, la Derecha ha tratado de cantar victoria ante la crisis de la Concertación y explotar sus distintos “actos fallidos” tales como el inadecuado diseño e implementación del Transantiago y relevar su capacidad de sellar la unidad política en torno al candidato presidencial Sebastián Piñera, connotado empresario y especulador financiero, especie de Zar criollo de las comunicaciones televisivas y transporte aéreo y que no logra separar sus intereses comerciales de lo político, lo cual produce desconfianzas en el sector mas fundamentalista de la UDI. Sin embargo, hechos como su negativa a desprenderse de algunos de sus patrimonios, como ChileVisión, el escándalo de las Farmacias, el estar amarrado a una visión conservadora que se expresa en su posición frente a la agenda valórica y cultural, y fundamentalmente el representar en Chile la lógica especulativa, causante de la crisis económica actual; hace que no haya logrado encantar a otros sectores de la ciudadanía. Piñera hoy se encuentra estancado en el electorado nacional, aunque mantiene superioridad ante los otros presidenciables en las encuestas.
Ante ello, la Izquierda extraparlamentaria, agrupada en el Juntos Podemos Más (Partido Comunista, Partido Humanista e Izquierda Cristiana) en articulación con los Socialistas Allendistas (que tienen varias corrientes en su seno), la Izquierda 21, la Surda y el Comando de Independientes de Izquierda por Arrate, CINDA, entre otros sectores, desarrollaron un proceso colectivo que culminó a fines de Abril en una Asamblea Nacional, que eligió al ex Ministro de Allende y de la Concertación , compañero Jorge Arrate, como candidato presidencial. Ese proceso tuvo un hito importante en la elaboración de un programa alternativo de izquierda, que levanta las demandas y las propuestas de democratización. Asociado a estos acuerdos, el compañero Arrate expresa su compromiso de apoyar el Pacto instrumental por omisión en construcción del Junto Podemos Más con la Concertación con el objetivo de derrotar a la Derecha y cambiar la correlación de fuerzas en el Parlamento, para que entre otras medidas, se elimine el sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional.
Esa tarea es lo que diferencia la opción de Arrate frente a las otras candidaturas que se agotan – a nuestro juicio – en lo electoral. Pese a que – hasta ahora -esta opción aún no ha podido ser un catalizador de la Izquierda Chilena y lograr la convergencia y adhesión del progresismo al interior de la Concertación (la existencia de la candidatura de Navarro y de Marcos E. Ominami son una prueba de ello), además de las dificultades que encierra el asumir coherentemente las tareas del presente en sectores que aún no restañan del las viejas heridas. A ello se agrega un despliegue de la candidatura presidencial que necesita de más articulación y pluralismo a fin de constituir a la brevedad la formación de los Comandos Comunales que lleven a la calle, al barrio, a la fábrica, al liceo y la universidad, a las organizaciones sociales: la propuesta de la izquierda tan necesaria y urgente en el Chile de hoy.
¿Cuáles son los principales desafíos que debe asumir la izquierda amplia en este escenario electoral?
A nuestro juicio, los esfuerzos deben estar orientados a construir propuestas sociales y políticas que se activen y potencien en la campaña. El fomentar instancias de articulación en las comunas y a nivel sectorial, el aprender a trabajar la unidad en la diversidad; debemos ser capaces de generar una inflexión y un giro político importante para avanzar en la constitución de un Frente Amplio en Chile, con la convergencia de las diversas corrientes políticas que apoyan a Jorge Arrate, y otros sectores de izquierda y progresistas, incluyendo aquéllos que apoyan al Senador Navarro”.
La izquierda, en el contexto de la campaña electoral, tiene que aprovechar su principal fortaleza – no sólo contar con un programa de gobierno – sino haberlo construido participativamente, el cual contiene propuestas muy concretas relacionadas con todos aquellos aspectos deficitarios que no han sido cumplidos en estos años de gobierno, con especial énfasis en una nueva Constitución.
La candidatura del compañero Arrate tiene el desafío de ser la continuidad de un proyecto histórico democrático y republicano que quedó trunco en 1973 y que ha tratado de ser reconstruido durante estas últimas décadas una y otra vez. Las ideas y propuestas emanadas del programa actual deben plantear ideas y propuestas de acuerdo a las nuevas realidades, en temas como negociación colectiva, problemas del desarrollo de una comuna sustentable, de vivir en las zonas extremas de Chile o de Pueblos Indígenas, el relevar los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, DESC y los Convenios de la OIT ; es decir, debe echar mano a normas internacionales que nos ayuden a incidir en la realidad. También debemos resaltar el relevamiento del espacio público, además de reposicionar el Estado. Para ello, se requiere de Comandos electorales ágiles, flexibles, reflexivos, políticos e inclusivos, que contribuyan a elevar el nivel del debate y los propósitos de la Izquierda adherente a la candidatura presidencial.
Con ello, la izquierda pasará de lo posible a lo viable.
*Comando Independientes de Izquierda con Arrate(CINDA)
