Un paro a mitad, se puede escribir. No se sabe nada sobre la supremacía interna en el seno del movimiento de profesores chilenos. Se rompe el compromiso de unidad y cada región deberá negociar directamente con un desposta de turno. Los soberbios han quedado aislados.
Triste historia de un paro, obvio. Unos rechazan los acuerdos, otros los firman. Todos creían que el paro era hermético: en fin, se puede creer en algo, de acuerdo, pero, caballeros, dejar a mitad de camino un compromiso con los otros huelguistas es cosa de concerta-sionistas. (sorry, deseaba escribir “cionistas”, pero el destino es otro y no hay regreso, lo que se escribe queda).
Preocupa, en primer lugar, la poca comunicación que hay entre alumnos y ministerio. No hay un proyecto serio para los alumnos. El esfuerzo financiero de los apoderados no se infla. Un año de escuela, liceo o universidad, cuesta un ojo. ¿Imagino la cara que pondrá un papá si su regalón repite por causa de la huelga? Las deudas, caballeros, esas que deben los padres de los mateos, ¿las pagará el fisco?
S piensa calendarizar la recuperación de las clases perdidas. ¡La idea es genial!, algo se piensa en la patria. Saltarán las vacaciones de invierno y, care palo, prolongar el año de escuela hasta la pascua.
Se piensan tantas cosas. Los alumnos irán en pleno invierno a las aulas. Me imagino las escuelas rurales, los caminos cortados, la poca posibilidad de continuar la escuela en pleno poder del frío, caballero.
Para ello hay que hacer nuevos gastos: vestimentas, botas, paraguas, locomoción, materiales nuevos, en caso se mojaran y se perdieran, y nuevas deudas. Los colegios, sin calefacción invernal, mandarán clases enteras a la cama. Luego, creo, se deberá calendarizar la recuperación de las clases perdidas de todos los enfermos invernales.
“Caballero, usted es un pájaro de mal agüero” me dirá uno. La supremacia de un acuerdo debe ver todo el problema y no uno de bonos. Cierto, no pienso como un rompe huelga… pero, para todo el mundo la mesa del comedor debe llevar cuatro patas y no tres. Entre fórmulas y desgastes, creo que el programa de recuperación es cojo. La ministra de educación ya anda mordiendo el pan. Se concentra en los alumnos del “PSU y del Simce”. El resto, bueno, caballero, no sea injusto, me diría uno del ministerio, los profes andan felices y no debe escribir cosas que pueden volverlos tristes. En fin. Los docentes han ganado una miga y no el pan. El próximo año, si la concertación pierde el poder, pues, vendrán otros paros para seguir ganando migas y mesas con tres patas.
Godosky
