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Agosto 18, 2026

Hueso con hueso: del Canto Gregoriano al Perreo Chacalonero

Tuve la oportunidad de participar en un Taller sobre Fotografía. La actividad estuvo marcada por tres aspectos: la claridad expositiva de la profesora, los contenidos del Taller y la diversidad etárea de los fotógrafos participantes. A la mayoría de ellos no los conocía. En una de las actividades de trabajo en terreno, que sirvió para una convivencia al aire libre en este paisaje mágico de bosques, lagunas y montañas, que  nos deja en silencio interior, me interesó una de las variadas y amenas conversaciones.

Trataba dicho diálogo sobre una expresión musical bailable, que la joven fotógrafa definió como “hueso con hueso”. Intrigado sobre esta curiosa denominación, que me pareció un  credo estilo “Patria o Muerte”, “Vencer o Morir” o la siempre vigente  consigna del Frente Polisario “Toda la Patria o el Martirio” me propuse investigar que era esto de “Hueso con Hueso”.

Fue así como llegué o más bien descubrí el “perreo chacalonero” y supe de cómo este baile y expresión musical, que algunos doctos en perrear sitúan sus orígenes en Perú, cuyo padre espiritual es el gran Chacalón, un músico peruano de orígenes humildes que logró ganarle a la pobreza limeña, tiene cada día más adeptos en la juventud del Cono Sur. Y no se crea que en una juventud que vive de espaldas a nuestra realidad, hoy tan agitada con elecciones, crisis económica, colusión, abuso de las AFP, pandemias y otras yerbas que nos hacen pensar más bien que el fin del mundo se aproxima, sino en una juventud –no toda sin duda- que sabe exactamente donde le apreta el zapato.

Vivimos tiempos vertiginosos, cuyos movimientos son más intensos que el “perreo chacalonero” y que la proximidad de una elección presidencial. Vivimos tiempos de “ideas contra ideas”, de confrontación de modelos económicos y deconstrucción de prejuicios. ¿Quién hubiese creído, hace cuatro años atrás, que hoy los candidatos presidenciales se muestren disponibles a legislar respecto de las uniones de personas de un mismo sexo? ¿Quién hubiese creído que la OEA revocaría la Resolución que expulsó a Cuba en 1962? ¿Quién se hubiese imaginado un presidente negro en EEUU? Nuevas ideas y antiguas ideas progresistas se abren paso, generando la siempre vigente dialéctica de que las ideas conservadoras se atrincherarán en sus vetustas atalayas.

Hoy encontramos a una juventud –no toda por supuesto- más entusiasmada por perrear duro que inscribirse en un partido político. Sus motivos tendrán. Los últimos sondeos de opinión, encuestas que les llaman, ubican a los partidos políticos como las instituciones peor evaluadas o calificadas por la opinión pública. Es como si una banda de oportunistas, olvidando historia que hay que honrar, se apoderó de sus directivas. Lejos han quedado los tiempos de la rigurosidad estilo “monja alemana” o disciplina espartana con que fuimos instruidos cientos de jóvenes en los rigores gloriosos de la militancia partidaria. Hoy sencillamente se han ido, como muchas otras cosas, para bien y para mal de nuestra sociedad, a ocupar un lugar en el museo de la historia.

Lo anterior no tendría nada de lamentable, sólo que la inquietud, necesidad o urgencia es saber como la sociedad reemplaza los viejos modelos de organización y expresión. En la actualidad una persona se comunica en forma masiva y en tiempo real abriendo un blog o facebook que predicando en una esquina o arengando en una sede sindical, sin embargo ¿persuade, influye, convence, suma? Los estudiosos de estos fenómenos dicen que sí. Un amigo me dice que todo esto lo anticipó hace muchos años Herbert Marshall Mcluhan, aquel teórico y visionario de la sociedad de la información: “….el medio es el mensaje….” La Internet cambió los modelos de organización, comunicación y militancia. El facebook reemplazó a los periódicos y sedes partidarias, y que duda cabe que el “perreo chacalonero” hace olvidar los charangos lilas y la fogata playera. Sin embargo, la música puede ser distinta, pero los que bailan son los mismos descamisados de siempre. Aquellos y aquellas, que como bien dijo Gabriel García Márquez, exigen una segunda oportunidad sobre la tierra!

 Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren

                            rodrigodlr@patagoniachile.cl