Sin embargo, el ministerio de Defensa de Brasil subrayó que de confirmarse el derramamiento de combustibles en el océano Atlántico, en la zona donde fueron avistados restos de la nave, es evidente que no estalló en el aire.
Una fuerte tormenta de poderosos vientos, con relámpagos que probablemente impactaron el avión, pudo hacer colapsar el sistema eléctrico del aparato y hasta desatar un incendio, sin descartar problemas de las maniobras del piloto y sus asistentes.
El Buró de Encuestas y Análisis (BEA, siglas en francés) de la aeronáutica francesa pidió a Airbus publicar un documento destinado a todas las compañías que utilizan el modelo A330 a partir de la amarga experiencia del AF447.
Con ello, los tripulantes tendrán más elementos para evaluar su capacidad de reacción ante condiciones meteorológicas difíciles, remarcó el BEA, que no desmintió ni dio por cierta la versión de que el AF447 volaba a gran velocidad cuando ocurrió el siniestro.
El primer reporte oficial francés sobre el accidente aéreo se conocerá a más tardar a fines de junio, anunció el BEA.
Alain Bouillard, designado al frente de las investigaciones por el BEA, explicó que se conformaron ya cuatro grupos de trabajo repartidos en las búsquedas en el mar, la historia del avión, la explotación del aparato y sus sistemas y equipamiento.
Llevará semanas el proceso que incluirá la investigación submarina, incluyendo el uso de dos robots de la embarcación francesa Pourquoi pas, explicaron los especialistas.
Las cajas negras emiten durante un mes señales que facilitan su ubicación hasta seis mil metros de profundidad. Se calcula que están en el fondo a por lo menos cuatro mil metros.
