Es preocupante la muerte de “Mauricio Andrés Morales Duarte” , joven chileno que, esmirriado por el estado chileno, no tuvo mejor posibilidad que entrar a ser parte de una generación empujada a cumplir una condena bochornosa y sin futuro.
En Europa conocemos los movimientos ocupacionales. Lo grave de todo es que se han escrito ensayos sobre los movimientos sin mirar para todos lados.
Tantos de los miembros del movimiento ocupacional, al menos en Europa, son hijos de intelectuales con cargos altos en la sociedad: compararlos con los movimientos del cono sur (evito escribir, tercer mundo… porque es discriminatoria) es el error de los estudiosos del caso.
La subcultura es la hija del estado. No se puede quitar el poto a la jeringa.
Si en Chile hay falta de viviendas pues no se esconda la realidad del pueblo. Se reprime al hijo bastardo por el hecho de ser un pobre ser humano: la sociedad chilena hace el resto, los ahorca.
A los intelectuales chilenos y del mundo entero les encanta masturbarse con la pobreza del globo. Encajonan a los neoproletarios en diversas variedades de ideologías.
Nadie se ocupa en decir que todos los seres humanos tienen el derecho a una vida digna y, al mismo tiempo, a una casa.
El derecho de propiedad es el pecado obsceno de una sociedad libre. Muchos entienden libertad con apropiacion de los bienes de un pueblo. La realidad es otra. No se puede permitir que se especule con los pobres de la patria.
La violencia de los sin casas son la realidad amarga de la historia odierna. No hacen falta leyes represivas sino que izar un rehilete cuyo lema sea : liquidar la pobreza.
Godosky
