Para tener una noción más creíble de esta realidad, vasta observar la acción de Renault que en un solo día de producción de la primera semana de mayo cerró con pérdidas del 16 por ciento, mientras que la alemana Volkswagen o Daimler disminuyeron sus ganancias en 10.
Esta situación, que al principio de 2009 no parecía tan patética, trajo la desesperación en otras industrias cuando el presidente de la nación de Estados Unidos, Barack Obama, refiriéndose a la Chrysler dijo que quebró la tercera industria automovilística del país.
Ante la pérdida millonaria el mandatario sugirió a los directivos de la transnacional su fusión a la italiana Fiat, propuesta en estudio por ambas partes, y que en opinión de los analistas parece ser lo más acertado para que en un futuro pueda recuperar su identidad.
Las ventas de Chrysler cayeron en el primer trimestre de este año en más de 35 por ciento. En 2008 fueron vendidos más de 838 mil vehículos, para un descenso de 32 por ciento en relación con igual periodo del año 2007.
Para los directivos del emporio automovilístico esta es la peor baja desde enero de 1991.
La empresa norteamericana debe unos seis mil 900 millones de dólares a más de 45 bancos en el mundo, principalmente europeos y asiáticos.
Las otras dos gigantes estadounidenses de esta industria, General Motors (GM)y Ford, sintieron también en los primeros días de este año los efectos de la crisis financiera con bajas en sus producciones y en la comercialización del producto.
En días pasados los grandes de Detroit, donde tienen sus casas matrices, en franca consonancia con la depresión económica del país, anunciaron cuantiosas pérdidas que las obligaron a reclamar ayuda del Congreso norteamericano por más de 25 mil millones de dólares.
A principios de febrero último, los presidentes de las compañías comparecieron ante el Comité Bancario del Senado para pedir el referido monto, a fin de evitar la quiebra total de sus empresas.
Pero el pedido hasta ahora no ha tenido una buena acogida, ya que varios senadores criticaron a los ejecutivos de GM y Ford, que viajaron a Washington en sus aviones privados en vez de hacerlos en vuelos comerciales y así cuidar mejor sus dineros.
La cifra solicitada, en un principio, fue denegada por la Casa Blanca.
El gobierno del presidente Obama y los legisladores del Partido Demócrata se rehúsan a utilizar fondos del plan de los 700 mil millones de dólares del rescate financiero.
Ante esa situación, los dueños señalaron que los problemas de la industria automotriz son consecuencia de la profundización de la crisis financiera que estalló en la nación norteña a finales de 2007.
El presidente de la Comisión de Bancos, Christopher Dodd, y otros senadores, afirmaron que las automotrices buscan ahora la cura para heridas que mayormente se infligieron ellas mismas.
Aun frente a esa posición, este líder demócrata reconoció que con la caída de las firmas, cientos de miles de personas quedan en la calle con un aumento del desempleo, cuyo índice se elevó en abril a 8,9 por ciento.
La insolvencia de las dos más grandes automotrices estadounidenses supone un peligroso ejemplo de debilidad comercial ante la recesión que azota a Estados Unidos, Europa y Asia.
Para los expertos GM y Ford, al parecer, tienen los días contados si el gobierno no accede a una buena inyección financiera lo suficiente para no quebrar en las próximas semanas.
La Casa Blanca puso como condición que estas empresas encuentren socios empresariales en el exterior que les permitan paliar la crisis recesiva económica.
Ante las presiones, Fiat, fundada en 1899 en Turín y dirigida por Gianni Agnelli, estudia el pedido de Chrysler.
Amigo de los poderosos, el patrón legendario que dirigió de 1966 a 1996 a la empresa fundada por su abuelo, fue el embajador itinerante de Italia,asegurando a Fiat un lugar entre las grandes del mercado automotor.
Pero las “tres grandes” norteamericanas no están solas en la crisis de la industria del automóvil en el mundo. Muy lejos de estas en Japón, la transnacional Toyota también dio sus primeros pasos en el debilitado mercado de los carros.
