Juan Pablo Cárdenas en su libro nos muestra un periodismo hecho con convicción, vocación y devoción, sin militancia y que de tanto escribir, lo ha obligado a olvidarse de hacer otra cosa.
En su libro nos enseña que el derecho a la libre expresión, es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los demás derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión y no sólo a la de otros hombres, sino a la de su propia conciencia. Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios como por personas individuales o gobiernos que quieren imponer su ideología o valores personales, callando los otros.
La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es el debate por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra. Por lo anterior, este libro son solo es una historia personal, sino que se transforma en un homenaje para aquellos periodistas como Sergio Campos, Manola Robles, Guillermo Muñoz Melo, José Carrasco, Patricia Verdugo, Alberto Gamboa y tanto otros cuyos nombres quedan en el tintero y que durante diecisiete años, ya sea abiertamente, en el exilio o en la clandestinidad arriesgaron tanto su integridad física como la de sus familias cumpliendo ya no con una profesión, sino que con una vocación que los convirtió en los ojos y en los oídos de una sociedad que no tenia acceso a la verdad y que si no hubiera sido por ellos, talvez la historia de Chile se habría escrito de otra manera.
No importa que no se recuerde a todos, pues mientras estén en nuestra memoria siempre, serán parte de nuestra historia.
LORETO SOLER
