Cierto que Silvio Berlusconi no tiene talento para jugar al “Casanova”. Bueno, francamente nunca ha tenido talento; “con plata se consigue todo”. ¡La ventaja de un rico!. Puede ser porro, re-porro, pero nunca un burro sin diploma. Unos son doctores, otros profesores cachiporra pero, bueno, al escribir una “O” necesitan dibujarla con un vaso. Cierto son cosas de millonarios… Ellos son los regios, los “sabelotodo”, pero confunden, “Talento con ambiciones”.
Sin talento las ambiciones se van en caca, dijo, mi abuelo. “Todos tenemos ambiciones, agüeli, le respondí. Ya, pero sin deos pal piano, nieto, te juiste mojón pol el agua”.
Ahora, con la separación de la Veronica Lario Berlusconi ordenará escribir una nueva ley: “toda mujer que pida el divorcio es agente del comunismo”.
Sus declaraciones no causan enojos. En algunos programas de la tele italiana los periodistas, esos cochinos e hediondos, usan todas las frustraciones de Berlusconi para obtener un buen resultado televisivo.
El circo de la información no enoja… divierte. Un viejo comunista italiano me pregunta si Berlusconi es de temer o no. La verdad que Silvio es un pobre actor de la política italiana, le respondí. Es un tipo muy pobre de intelecto y puede lograr suceso sólo con aquellos que lo sostienen hasta el día que no sirva más. EL escenario político de Italia es una carpa de circo. Todos hacen reír a cambio de unos votos.
El pueblo es feliz. No vale la pena andar enojados. Hoy una manifestación sindical; mañana, un chiste sobre lo que piensa Berlusconi. Todo queda ahí. Unos manifiestan, otros, se ríen.
En los próximos días se leerán tantas cosas: El marxismo se ha metido en mi cama, podría decir el Premier. Diga lo que diga, en Italia se le conoce. Veronica Lario se ha cansado de su marido. El hombre tiene debilidades y le gustan las menores de edad. No es cahuin de la prensa ni del comunismo internacional. Su propia señora lo ha dado a la luz pública.
Claro que no pretendemos dar lecciones de moralismo… La moralidad es la inmoralidad de todas las cosas, dijo un viejo camarada que se convirtió en maricón. Nunca, digo al interno del partido, se le crucificó…, era su vida y, al mismo tiempo, su poto.
La moral de un matrimonio, creemos los cochinos e hediondos, se basa en dos cosas: inmoralidad de la moralidad. Cierto que se nos acusará de cachiporros y de predicadores liberales. Da lo mismo. No condenamos la libertad de expresión y menos aquellos del corazón. La separación de Berslusconi, ya ven, sirve hasta para escribir una crónica… pues, ahora imagine el jugo que le secarán en los canales de las televisiones internacionales.
A río revuelto ganancia de pescadores… y espero, eso lo prometo, conocer un día a Veronica Lario para poder hablarle del marxismo.
Godosky