A este pechito nunca le gustaron los grafiti, esas cagaditas de mosco diarreico que ensucian las fachadas de nuestras ciudades, esas pringaditas de mierda que dejan algunos subnormalitos en el patético afán de señalar que por ahí han pasado ellos.
Sin embargo, hace ya algunos años, me sorprendieron gratamente los rayados murales que descubrí en Montevideo, inteligencia cuajada en dos trazos de rápidos pinceles, perlas del espíritu que dieron origen a un libro titulado “Contra cualquier muro”, que conservo preciosamente.
Yendo a Carrasco llamó mi atención una frase que decía: “Todos quieren ser estrellas. Yo sólo quiero ser luna…”. Una pregunta inscrita en un muro me dejó cavilando: “El Ave María… ¿pone huevos?”. Un aforismo de un desarmante candor me dejó pensabajo y cabiztivo: “Los niños y los locos son los únicos que dicen la verdad: a los locos los encierran, a los niños los educan…”.
Alguien, tal vez cabreado con el manido truco que consiste en oponer unas a otras las diferentes generaciones, había lanzado un llamado de urgencia: “¡Haga patria: mate un viejo!”
La reciente pedofilia (literalmente: “que ama a los niños”) de algunos candidatos presidenciales que buscan afanosamente dar la impresión que los jóvenes constituyen su principal preocupación, trajo a mis mientes esas inscripciones que vi en la capital uruguaya.
Eduardo Frei, aspirante a repetirse el plato como presidente no logra encantar ni a sus partidarios. De ahí que use una fórmula mágica: designar a un pechoño imberbe como su jefe de campaña.
Un candidato (no tan) joven que llegó a viejo antes de decidirse a ser adulto, se siente investido de una misión mesiánica y le falta poco para hacerse llamar Yeshua. Como decía Brassens, “Con caduque ou Con débutant, le temps ne fait rien à l’affaire, quand on est Con, on est Con!”
Sebastián Piñera lanza un llamado para inscribir 500 mil jóvenes: “Vota y hazte grande” es su lema. Con la sonrisa en plan Guasón que le pintaron en la cara, Sebastián no se da cuenta de la enormidad que profiere: una admonición de patrón de fundo dirigida a jóvenes que considera boludos congénitos -como el bebito patito- porque rechazan la política que consiste en llenarse el bolsillo usando información privilegiada, colocaciones financieras en farmacias coludidas y otros trucos de multimillonario fabricado en dictadura. Piñera pidiéndole a la juventud que se inscriba es como Drácula llamando a dar sangre… ¡No te jode!
La juventud como “novedad del año” parece ser la receta indicada por los hijos de pub que fungen de expertos en comunicación. El personal carroza no vende, abajo los vejestorios de 35 a 85 años, viva la juventud transformada en cliente cautivo del lucro en la educación, con tal de que le voten a los que recogen la moneda.
La frase “¡Haga patria: mate un viejo!” corresponde a esta nueva onda terriblemente fashion, que consiste en ir a por los jóvenes a cualquier precio. Para hacer olvidar lo caduco, lo viejo, lo obsolescente de las ideas y las prácticas que defienden Frei y Piñera y algún farandulero de servicio.
Ideas y prácticas que chocan frontalmente con los intereses de la juventud chilena. A tal punto que si ésta tomase consciencia de su propio poder y de la posibilidad de utilizarlo en su propio beneficio, los candidatos mencionados se verían obligados a usar la frase que completa la citada más arriba:
“A los viejos hay matarlos cuando aun son jóvenes…”
Escribe Luis CASADO – 04/05/2009
Yendo a Carrasco llamó mi atención una frase que decía: “Todos quieren ser estrellas. Yo sólo quiero ser luna…”. Una pregunta inscrita en un muro me dejó cavilando: “El Ave María… ¿pone huevos?”. Un aforismo de un desarmante candor me dejó pensabajo y cabiztivo: “Los niños y los locos son los únicos que dicen la verdad: a los locos los encierran, a los niños los educan…”.
Alguien, tal vez cabreado con el manido truco que consiste en oponer unas a otras las diferentes generaciones, había lanzado un llamado de urgencia: “¡Haga patria: mate un viejo!”
La reciente pedofilia (literalmente: “que ama a los niños”) de algunos candidatos presidenciales que buscan afanosamente dar la impresión que los jóvenes constituyen su principal preocupación, trajo a mis mientes esas inscripciones que vi en la capital uruguaya.
Eduardo Frei, aspirante a repetirse el plato como presidente no logra encantar ni a sus partidarios. De ahí que use una fórmula mágica: designar a un pechoño imberbe como su jefe de campaña.
Un candidato (no tan) joven que llegó a viejo antes de decidirse a ser adulto, se siente investido de una misión mesiánica y le falta poco para hacerse llamar Yeshua. Como decía Brassens, “Con caduque ou Con débutant, le temps ne fait rien à l’affaire, quand on est Con, on est Con!”
Sebastián Piñera lanza un llamado para inscribir 500 mil jóvenes: “Vota y hazte grande” es su lema. Con la sonrisa en plan Guasón que le pintaron en la cara, Sebastián no se da cuenta de la enormidad que profiere: una admonición de patrón de fundo dirigida a jóvenes que considera boludos congénitos -como el bebito patito- porque rechazan la política que consiste en llenarse el bolsillo usando información privilegiada, colocaciones financieras en farmacias coludidas y otros trucos de multimillonario fabricado en dictadura. Piñera pidiéndole a la juventud que se inscriba es como Drácula llamando a dar sangre… ¡No te jode!
La juventud como “novedad del año” parece ser la receta indicada por los hijos de pub que fungen de expertos en comunicación. El personal carroza no vende, abajo los vejestorios de 35 a 85 años, viva la juventud transformada en cliente cautivo del lucro en la educación, con tal de que le voten a los que recogen la moneda.
La frase “¡Haga patria: mate un viejo!” corresponde a esta nueva onda terriblemente fashion, que consiste en ir a por los jóvenes a cualquier precio. Para hacer olvidar lo caduco, lo viejo, lo obsolescente de las ideas y las prácticas que defienden Frei y Piñera y algún farandulero de servicio.
Ideas y prácticas que chocan frontalmente con los intereses de la juventud chilena. A tal punto que si ésta tomase consciencia de su propio poder y de la posibilidad de utilizarlo en su propio beneficio, los candidatos mencionados se verían obligados a usar la frase que completa la citada más arriba:
“A los viejos hay matarlos cuando aun son jóvenes…”
Escribe Luis CASADO – 04/05/2009
