Se revitaliza en el tiempo, desde que algunos hombres judíos y árabes a través de diversos avatares llegaron con sus libros y sus escritos a las comunidades dominicas y franciscanas en la Europa del 1200.
Los zapatos que llevaron la posta aristotélica.
Se le atribuye a Santo Tomás de Aquino, el don de juntar el pensamiento griego en su rostro aristotélico, en su devolución al hombre sobre los modos en que quiere habitar la ciudad. Como nos relacionamos. Revalorar el Arte. Que lenguaje utilizamos para relacionarnos y haber optado por la democracia.
Santo Tomás junta la fe y la razón. Y se abre una ventana desde donde se escuchan palabras que resuenan en nuestra cotidianidad.
Una presidenta en Chile a inicios del siglo XXI apeló al bien común.
Las guarderías para los niños chilenos. La manera de hablar y de ejercer el poder en plena crisis económica y de paradigmas. Algo parecido a una jubilación y la valoración de eso que llamamos-sus labores-,las empleadas domésticas.
Intuición comunitaria de la mujer en el poder.
El buen manejo de la economía y hacer alarde de eso que sabemos poco, el ahorro.
La presidenta convoca a los anglos a viña y vienen y toman nota de que hay que salir del temblor con calma y sangre fría.
La medida del g20 de inyectar 2 billones de dólares al fondo monetario internacional, se podría decir que es un ejemplo de la vuelta del bien común por un buen rato.
Porque ese dinero está destinado a reprogramar créditos y prestar nuevamente a tasas razonables a las pymes que mueven el mundo.
Cuando propone unilateralmente el presidente Obama: Dejar la carrera nuclear y empezar a tomarse en serio el calentamiento global.
Es que asistimos al nuevo intento de recuperar “la fe en el sentido común”.
Dos ejemplos locales son: El día en que apagamos la luz una hora y pudimos quizás por primera vez en años, leerle un cuento a nuestros hijos y mañana martes cuando miles de chilenos dejaremos de ir a comprar a las farmacias nuestras dosis para la hipertensión o los resfríos.
Una Funa contra los lanzas de bata blanca.
Cuando ahora la dictadura coreana realiza el lanzamiento de un misil ha desatado inmediatamente una reacción en cadena, entre el gobierno japonés,pasivo en materias militares desde el atómico fin de la guerra del pacífico con USA.
El lado luminoso de la globalización hace que desiciones y sobre todo hechos que antes resultaban impunes, invisibles, ahora les podamos ver y decirle al reyezuelo Kim que su cuento era falso, porque no se ve ningún satélite dando vueltas por ahí.
Lo puede decir alguno de los multinacionales astronautas de la actual estación espacial.
El blacberry del presidente Obana le llevó a los pocos segundos la imagen del misil cayendo al pacífico. A los cinco minutos un mensaje al secretario de ojos rasgados de la Onu le llegó a su FACE y era firmado por el primer presidente negro en la historia USA.
Y ya le habían llegado a los mandarines chinos y al de la primera ministra Hindú.
Mientras Galileo renegó de que la tierra danzara con los planetas en torno al padre Sol.
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El bien común aparece herido y confuso sobre las ruinas, de la razón pura y los escombros patéticos de los representantes de la fe.
Y deberían avanzar lentamente los católicos hacia retomar la cristiandad por un senda de un sentido común. Revisar si catolicismo comunitario. En el continente diezmado por el sida no se puede andar hablando en contra del condón.
El bien común parece tener más que ver con teresa de Calcuta o el padre Hurtado en Chile, que con la actual curia y el actual papa, que parece un papa platónico en el sentido de que parece vivir en el planeta Platón y no en esta tierra única que tenemos Judíos,árabes y cristianos y agnósticos e Ismos.
Unir sabiamente esa fé-cualquiera que esta sea-con la razón puesta al día nos podrían permitir seguir en la rodada como especie.
De continuar reinando el macho salvaje y las religiones confundiendo sus iglesias con edificios gubernamentales, seguiremos cometiendo errores que nos podriamos ahorrar si revisaramos la historia con calma y tiza.
Creo que vivimos un nuevo paradigma en pos del bien común y los periodistas tenemos el deber de informar creativamente sobre estas nuevas complejidades del viaje humano.
Encontrar vasos comunicantes entre todos. En una nueva aventura del lenguajeo amoroso como dice Humberto Maturana.
En el abismo, decidimos recuperar las raíces, una nueva comunicación profunda con lo que decían nuestros bisabuelos mapuches, africanos o amazónicos.
Hablar poco y actuar en consecuencia, por el bien común.
Lo interesante de estas dos palabras es que como dice el analista Raul Sohr,” parece que estamos recuperando en sentido común” a propósito de su opinión sobre la última reunión de los G20 y los dos billones gemelos, a la vena.
