”Mientras la educación en Chile deba ser pagada para optar a supuestas mejores enseñanzas, que muchas veces no son tales, los niños pobres no tendrán las mismas opciones que los de mayores recursos. Y es más, no tendremos una nación integrada en un territorio, sino parcelas según clases sociales, como ha venido ocurriendo en los últimos 40 años. Si a lo anterior sumamos que quienes estarán a cargo de la labor más entrañable, cuál es la de formar a las nuevas generaciones en el conocimiento integral, no requerirán saber de pedagogía, más lejos aún estaremos de darle a nuestros niños la oportunidad que merecen”, dijo Arrate.
El comentado y criticado artículo 46, letra g de la LGE, que permite que cualquier profesional de una carrera de ocho semestres enseñe en enseñanza media una materia afín a su profesión, constituye “un golpe artero a la profesión docente y, con ello, a las posibilidades de mejoramiento de la educación”, señaló Arrate.
