Washington.- El presidente estadounidense, Barack Obama, presenta hoy un plan para reactivar el futuro de la industria automotriz nacional, actualmente en crisis como derivado de la recesión económica. Según confirmó Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, grupos de asesores del Ejecutivo están afinando las decisiones que deben tomarse y ponerse en práctica para mejorar este sector industrial en Norteamérica.
En diciembre de 2008, los consorcios General Motors (GM) y Chrysler pidieron 21 mil 600 millones de dólares adicionales en ayuda gubernamental, además de 17 mil 400 millones en préstamos de emergencia.
El presidente de GM, Rick Wagoner, acordó este domingo presentar su dimisión después de que Washington resolvió no refrendar un nuevo programa monetario para salvar de la quiebra a la mayor automovilística norteamericana.
General Motors anunció inmediatamente el nombramiento de Fritz Henderson, hasta ahora su jefe operativo, como su nuevo presidente, en reemplazo de Wagoner. La corporación tenía hasta este 31 de marzo para entregar a las autoridades federales un informe detallado sobre las acciones emprendidas para recortar gastos y conseguir un nuevo préstamo estatal. Se prevé que Obama anuncie nuevas ayudas tanto para GM como para Chrysler -tercera gran compañía del sector junto a Ford- a cambio de exigir fuertes cambios en modelos de negocios y líneas de productos. El mandatario demócrata exhortó a estas empresas mayores sacrificios de todas las partes directivas implicadas, como respuesta a la precaria situación por la que atraviesa la industria del automóvil de Estados Unidos. GM acumuló en los últimos cuatro años pérdidas de 80 mil millones de dólares, y se prepara para reemplazar a la mayoría de los miembros de su Consejo de Administración. En cuanto a Chrysler, el gobierno de Obama quiere forzar una alianza con la compañía italiana FIAT en un plazo máximo de tres meses.General Motors y Chrysler son, respectivamente, el más grande y el más antiguo de los fabricantes de autos con base en Detroit.
