La doble moral y la hipocresía de la sociedad estadunidense se mostraron una vez más a principios de este año a raíz de la publicación de una fotografía en la que el nadador Michael Phelps, ganador de 14 medallas olímpicas, aparece consumiendo marihuana en una fiesta privada. En consecuencia el deportista fue obligado a ofrecer una disculpa pública, y dos de sus principales patrocinadores (Kellogs y Subway) le retiraron su apoyo.
Las principales asociaciones pro cannabis en Estados Unidos han pedido a sus simpatizantes se sumen a un boicot contra dichas empresas por medio de una página electrónica en Facebook, signada ya por cuatro mil miembros, en la que se argumenta lo siguiente: Más de 100 millones de estadunidenses han admitido haber consumido marihuana. Son nuestros padres, nuestras familias y nuestro presidente. Queremos que no sean tratados como criminales.
Lo anterior fue resaltado en una nota publicada en el número de marzo de la revista española Cáñamo (la más importante publicación de habla hispana especializada en la cultura del cannabis), en la que el escritor Jordi Cebrián opina: Si alguna lección pueden haber aprendido los seguidores de Phelps es que su fortaleza deportiva no anda al parejo con su dignidad y que prefiere quedar como alguien con tan poca fuerza de voluntad como para aspirar con fuerza de una pipa de marihuana por error y debilidad.
Mientras, el debate por la despenalización de la mota sigue avanzando en todo el mundo. Ya no hay vuelta atrás.
