En Santiago, un interlocutor que asistía a una de sus charlas, le espetó: “Lo que usted dice contra el nacionalismo, ¿no es perjudicial para el bienestar de las naciones más pequeñas? ¿Cómo podemos nosotros, en Chile, abrigar la esperanza de mantener nuestra integridad y nuestro bienestar nacional, a menos que nos sintamos intensamente nacionalistas y nos defendamos contra las naciones más grandes que buscan controlarnos y dominarnos?”. Respuesta: “Cuando usted habla de sostener su integridad y bienestar nacional, quiere decir desarrollar su propia clase particular de explotadores. (Risas en el auditorio) Nos estamos destruyendo a causa del miedo y la codicia. Por cierto, para abolir la pobreza ustedes tienen que pensar como seres humanos, no como seres nacionales. Sólo puede existir la humanidad, no la cruel división de razas y el absurdo infantil del nacionalismo”.
¿Cómo se va el nacionalismo?, le preguntaron en Valparaíso: “Sólo comprendiendo plenamente lo que él implica, respondió. Examinándolo, percibiendo su significación en su acción externa e interior. En lo externo, él causa divisiones entre los seres humanos, clasificaciones, guerras y destrucción, lo cual es obvio para cualquiera que sea observador. En el fuero íntimo, psicológicamente, esta identificación con lo más grande, con la patria, con una idea, es evidentemente una forma de autoexpansión. Es decir, viviendo en una pequeña aldea, o en un gran ciudad o donde sea, yo no soy nadie, pero si me identifico con lo más grande, con el país, si me llamo a mí mismo indio, chino, chileno o argentino, ello halaga mi vanidad, me brinda satisfacción, prestigio, una sensación de bienestar, y esa identificación con lo más grande, que es una necesidad psicológica para los que sienten que la expansión del “yo” es esencial, engendra así mismo conflicto, lucha entre los hombres. De suerte que el nacionalismo no sólo causa conflictos externos, sino frustraciones íntimas: y cuando uno comprende el nacionalismo, todo el proceso del nacionalismo, éste se desvanece. La comprensión del nacionalismo llega con la inteligencia”.
