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Agosto 18, 2026

Palillos de tejer…

El día de gracia del 11 de marzo de 2007 la prensa de Santiago publicó la noticia que reproduzco a continuación:
Aborto
En estado de gravedad permanece mujer que se practicó aborto con palillos de tejer
Con riesgo vital permanece internada en el Hospital Barros Luco una mujer de 35 años que se practicó un aborto, el que es investigado por la Fiscalía Metropolitana Sur.

La mujer fue identificada como Aida Galaz, quien anoche a eso de las 23:30 horas llegó al centro asistencial, ocasión en que los médicos establecieron que se había practicado una intervención para terminar con su hijo que llevaba en el vientre.
Los facultativos determinaron que al parecer se usaron palillos de tejer para interrumpir el embarazo. Sin embargo, la acción causó graves lesiones a la mujer, quien se encuentra con riesgo vital.
Ella quedó internada en calidad de detenida para aclarar en forma precisa como ocurrió el hecho.
 
El 26 de noviembre de 1974 el parlamento francés debatió de un proyecto de Ley sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo presentado por Simone Veil, ministro DC del gobierno de Valéry Giscard d’Estaing, presidente DC de Francia. Al abrir los debates el diputado presidente de la Comisión Informadora del proyecto, el DC Henry Berger, dijo:
 
El estudio detallado de las diferentes estadísticas, y su comparación con las de los países vecinos, nos lleva a pensar que al menos 300 mil abortos se hacen clandestinamente cada año en Francia. ¿Por qué la ley no deja otra salida en esta materia sino la clandestinidad, la semiclandestinidad y el riesgo en numerosos casos de la muerte de la madre? Después de debates largos y a ratos apasionados y la discusión libre de un gran número de modificaciones, la Comisión, por mayoría, decidió responder a la cuestión planteada por un texto que, a partir de la proposición del gobierno, es testimonio de cuatro preocupaciones: humanizar, permitir, limitar y controlar”.
 
300 mil abortos clandestinos… con una ley que hasta ese momento penalizaba gravemente lo que consideraba un delito. ¿Por qué razones la Asamblea Nacional fue llamada a debatir por el Gobierno francés? Simone Veil entregó su respuesta minutos más tarde:
 
Hemos llegado a un punto en que, en esta materia, los poderes públicos ya no pueden eludir sus responsabilidades. Todo lo demuestra. Los estudios y los trabajos realizados desde hace varios años, las audiciones de la Comisión Informadora, la experiencia de otros países europeos. Y la mayor parte de Uds (diputados) lo siente, sabe que no se puede impedir los abortos clandestinos y que no se puede aplicar la Ley penal a todas las mujeres que serían merecedoras de sus rigores. ¿Por qué no podemos seguir cerrando los ojos? Porque la situación actual es mala. Yo diría incluso que es deplorable y dramática”.
 
Ahí estamos en Chile, 35 años más tarde. En una situación deplorable y dramática. Decenas y decenas de  miles de abortos clandestinos se practican cada año en Chile, abortos que muchas veces son aprovechados por gente sin escrúpulos como una “oportunidad de negocio”. Sin embargo la sociedad sigue cerrando los ojos y la única respuesta de la Ley para las mujeres que viven el drama es la prisión. Se condena a la víctima, mientras quienes hacen negocio con la desdicha ajena…
 
No estoy hablando de aborto terapéutico, esa minúscula parte del problema global que al aceptar debatir de ella y solo de ella le permite a algunos hipócritas pasar por modernos y progresistas. Estoy hablando  simplemente de aborto. El drama que demasiado frecuentemente golpea a nuestras mujeres indefensas ante un embarazo no deseado.
 
Demasiadas veces las mujeres deben enfrentar solas las consecuencias no deseadas de una vida sexual normal para la cual no fueron ni preparadas ni informadas. Demasiadas veces las mujeres deben confrontar una visión “valórica” que hace de ellas, quieras que no, un órgano reproductor.
 
Todo ello en un entorno hipócrita en el que la educación sexual fue asimilada por algunos al aprendizaje de la desvergüenza, en el que ciertos canales de TV rehúsan la publicidad sobre el uso de los preservativos, algún farmacéutico rehúsa vender condones, un puñado de Alcaldes integristas se niega a distribuir la píldora del día después, y en el que al drama del aborto se suma el drama de la condena social y la prisión.
 
Chile, -país en el que la voz de la Iglesia tiene un peso no despreciable-, debe digerir las palabras de Bendito XVI condenando una vez más el uso de los preservativos como medio de luchar contra el SIDA. El Papa fue a hacer esas declaraciones en África, el continente más golpeado por el SIDA con más de 22 millones de personas contaminadas. ¡Bendito sea Bendito!
 
Miguel Kottow, médico chileno, escribia hace poco con relación al aborto palabras que conviene conocer y difundir:  
 
En el caso del aborto terapéutico, el argumento de la prohibición hermética del aborto para evitar los abusos  presenta dos falacias. Primero, que permitir el aborto terapéutico no significa  aceptar una postura moral sino una necesidad médica, como el nombre lo indica. Segundo, que de llegar a liberalizarse las indicaciones de aborto  no caeríamos en un  terreno de inmoralidad reconocida, sino que en una práctica que para muchos ciudadanos corresponde al ejercicio  legítimo de la autonomía en cuestiones personales, además de eliminar las complicaciones y los costos del aborto clandestino.
 
Tener que ganar favores electorales declarando que se podría iniciar el debate sobre “temas valóricos” no hace otra cosa que mostrar la pobreza de nuestra deliberación cívica, que no solo ha sido sometida a restricciones, sino que ha de obtener autorizaciones extraordinarias para debatir problemas de primera importancia”.
 
En el tema del aborto se hace imprescindible un debate profundo, respetuoso y abierto de cara a la nación toda.
 
No como una concesión simulada, ni como argucia electoral, ni limitado al “aborto terapéutico”, sino como un derecho que debe recuperar la ciudadanía privada hasta ahora de la libertad de pronunciarse sobre temas que le competen y en los cuales la Vox Populi debiese ser la Vox Dei.
 
Para que los palillos de tejer sirvan solo para eso: tejer.