Santiago.- En los próximos días comenzará la construcción de la infraestructura para albergar definitivamente la nueva ciudad, según informaron el ministro del Interior, Edmundo Pérez, y el alcalde de esa comuna, Pedro Vásquez.
Según explicó Pérez Yoma, ese lugar “está al norte del estero Fandango y que coincide exactamente con las recomendaciones que nos hizo la Universidad Católica y la Universidad Austral”, donde próximamente comenzarán las obras para ubicar la municipalidad, así como otros servicios básicos para que la gente la comience a habitar.
Por su parte, la delegada presidencial para Chaitén, Paula Narváez, indicó que de todas formas este será un proceso lento. Por ahora, sólo un treinta por ciento de los antiguos habitantes de la ciudad estarían en condiciones para comenzar la construcción y el traslado a la Nueva Chaitén.
“Ocurre que la dinámica de las familias hace que tengan que establecerse, el colegio de los niños, por ejemplo, y la inserción laboral, son elementos que claramente a las familias las arraigan en esos lugares. Pero está también el deseo de retornar a una zona que para ellos es muy querida y, por lo tanto, nos interesa también que así sea, que en este proyecto de esta Nueva Chaitén haya mucho interés de parte de esas familias por retornar”, explicó.
La autoridad informó también que a través de un proyecto de ley se van a comprar terrenos y realizar las expropiaciones necesarias para construir las nuevas viviendas.
Respecto a los chaiteninos que se niegan a abandonar la siniestrada ciudad, el alcalde Pedro Vásquez indicó que realizará los esfuerzos necesarios para que cambien de opinión. “Por ahora, tenemos un grupo de personas que legítimamente están defendiendo su patrimonio y su historia. Personalmente lo entiendo de esa forma. He estado conversando con ellos e intentando disuadirlos en alguna medida que puedan retornar a lugares más seguros”, planteó.
El espacio en la localidad de Fandango que albergará la ciudad está a unos 12 kilómetros de su emplazamiento original, pero cuenta con barreras naturales que impedirían una catástrofe mayor producto de la intensa actividad del volcán Chaitén.
