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Agosto 18, 2026

Los críticos enemigos de Cuba, del socialismo, logran parecer intelectuales independientes

En el mundo hay dos sistemas, capitalista y socialista, el que no está con uno está por el otro. Los críticos ácidos de Cuba observan sus realidades y las denuncian con derecho.   Pero los socialistas tienen la obligación, que a veces no cumplen, de advertir que esos profesionales viven en el sistema burgués, objetivos condenan sus delitos puntuales, y tapan sus crímenes estructurales.

En Cuba se permite un solo partido, están presos políticos capitalistas al servicio remunerado de Estados Unidos, se permite únicamente medios informativos del gobierno. La disponibilidad de bienes de la población es baja.
 
Los publicistas miden entonces la Revolución con principios escritos del liberalismo: pluripartidismo, elecciones libres, derechos humanos, libertad de información, propiedad privada y consumo. En consecuencia su rechazo es categórico.  
 
La realidad que aceptan en cambio esos críticos es violenta.
 
Los partidos capitalistas son los únicos que pueden llevar a la práctica sus programas. Los socialistas de ganar y dar los pasos hacia el cambio de propiedad son derribados con golpes de estado. Nunca se ha podido realizar el socialismo por la vía electoral.
 
En el capitalismo los políticos revolucionarios con poder para hacer los cambios son encarcelados, asesinados, torturados, desaparecidos. Hechos que los funcionarios de la ideología a veces condenan, aunque siempre se muestran satisfechos de los resultados materiales y democráticos que se derivan. Una vez terminada la fase fascista y restablecido el orden de la propiedad prefieren olvidar su origen.
 
En el sistema mercantil todos los medios de información dominantes pertenecen a un monolítico grupo de opinión e interés, la burguesía. En ellos trabajan los críticos libres.
 
El sobreconsumo de bienes de algunos sectores capitalistas se basa en la miseria provocada conscientemente por la explotación de poblaciones internas y externas. La hiperproducción irracional capitalista es la causa de la crisis climática y la destrucción del medioambiente. Ellos lo saben.
 
Estas graves características del capitalismo las silencian. Para justificarse divagan en una atmósfera de tercera vía y de héroes que se juegan contra todo lo que sea injusto o inconsecuente.  
 
Dos preguntas revelan la naturaleza de estos críticos libres de compromiso.
Si aceptan que ambos sistemas son iguales al tener zonas éticas positivas y negativas, ¿se irían a vivir a Cuba?
Si ambos sistemas cometen crímenes, ¿se declaran también por el fin del capitalismo?   
 
No lo harían. El cómodo consumo que les permiten los sueldos de sus patrones compensa la pérdida de visión intelectual en sus producciones. Así no ven el imperio.  
 
Es lícito pensar que son burgueses sin capital suficiente obligados a ejercer de brillantes escribidores. Duermen tranquilos a pesar de Abu Ghraib en Irak, Guantánamo, Afganistán, Gaza, África, Haití, Centroamérica, los viajes de la CIA a la tortura.       
 
 
Contacto    romulo.pardo@gmail.com
 
 
 
 
 
 Rómulo Pardo Silva
www.malpublicados.blogspot.com