Realmente sorprende que iniciada la segunda quincena de enero las grandes tiendas y las otras también coloquen en sus vitrinas los “uniformes escolares” con toda la variedad de modelos y aditivos especiales según el colegio, tanto para uno de los barrios altos como para la más modesta escuela, ésta última con mayor razón si cuenta con director arribista y desubicado de la realidad económica de su entorno.
Ya el sueño no es ser el mejor colegio sino cual tiene el uniforme más destacado y la mejor banda de guerra, lira incluída, pero el almuerzo escolar al igual que la Reforma Educacional siguen siendo magras y de mala calidad, después de todo. Se trata solamente de negocios que deben generar utilidades y seguimos hablando de educación pública y particular subvencionada porque los ciegos y presuntamente muy sabios no pueden ver que los dineros de ambos lados son de todos los chilenos.
