google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Crazy numbers…

“Mumbai, India, 27/01/2009. Según un informe realizado por Strategic Foresight Group, una fundación asiática, el coste de los conflictos en Oriente Medio desde 1991 es de 12 billones de dólares”. Doce billones de dólares es algo así como el PIB de los EEUU: los mercaderes de armas deben estar contentos, para no hablar de los fabricantes de ataúdes. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.

La caída de las bolsas, -no me refiero a las joyas de familia-, te afecta el fondo, -no me refiero a tus posaderas. La parlancia contemporánea adolece de una cierta ambigüedad y una cierta explicancia se hace necesaria.
 
El desplome bursátil hundió el valor de las colocaciones que las estAFePés  hacen con tu billete mientras te cobran comisiones desmedidas por ese modesto servicio. La pérdida total de valor de los fondos de pensión en los países de la OCDE suma la extravagante cifra de U$ 3,3 billones, lo que significa que los futuros jubilados están arruinados.
 
Mientras tanto las estAFePés siguen haciendo pingües beneficios. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
En los paraísos fiscales duermen el sueño de los justos U$ 10 billones de latrocinios, evasiones fiscales,  fraudes, estafas, coimas, timos, abusos, desfalcos y otros pelotazos. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
Si el PIB mundial está en torno a los U$ 43 billones, los productos derivados financieros de pura especulación alcanzan la bagatela de U$ 676 billones. La ruleta en que se juegan nuestro billete mueve 16 veces más dinero que la “economía real”. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
La deuda de los hogares chilenos se incrementó de un 33,4% de su ingreso disponible anual en el año 2003, al 60,2% en el año 2008. Ni Carlos Massad, ni Vitorio Corbo ni José de Gregorio nunca han dicho pío. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
El 8 de enero el Banco Central redujo su tasa de interés en un puntito y la puso en 7,25% anual. En un país en el que el costo del crédito para el personal va del 20 al 200%, fue como besarte dormida. Hablando de crédito usurero… Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
Recientes evaluaciones efectuadas por la Universidad de Chile sitúan la tasa de desempleo en un sólido 9,7% en un país en el que según Andrés Velasco “no hay ni habrá ninguna crisis”. ¡Cómo sería si hubiese!
 
Bachelet, por su parte, se raja con la solución. ¿Crear empleo? Demasiado fácil. Su solución consiste en modificar la ley del seguro de desempleo para extender los beneficios y amortiguar el golpe. Como el seguro de desempleo lo regentan los privados… mientras más desempleados, ¡más ganan! Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
Los CDS (credit default swap), -productos financieros circenses con los que se estafa al personal-, estaban en U$ 3,58 billones en el 2003, y alcanzaron la noble cifra de U$ 62 billones a mediados del 2008. Se ve que la recesión aun no llega a este sector del “mercao”.
 
Si no sabías de qué va la crisis financiera en curso, ahora lo sabes. Ya no vale la pena producir cobre, madera, pescado, hierro, petróleo, gas, acero, maquinaria, pan amasado, ni mierda ninguna.
 
El futuro está en las finanzas que viven fuera de la “economía real”. Con la ventaja de que cuando las finanzas se van al carajo, los gobiernos del planeta corren a poner el billete que hace falta para que sigan estafando.
 
Tú, pobre weón trabajólico que crees en el “hard work” como los gilipollas del imperio, ¡Despierta!
 
Si en la conocida película The Graduate (1967) Mr. Robinson le aconseja al joven bachiller Benjamín (Dustin Hoffman) “Plastics, plastics!”, tu no olvides de aconsejarle al joven amante de tu mujer: “Trading, trading!
 
O bien, considera seriamente la posibilidad de exigir que se nacionalice el crédito y las finanzas: los “treinta años gloriosos” del desarrollo europeo (1945 – 1975) se hicieron sin crisis, y con la banca nacionalizada. ¡Pa’ que veas!
 
 
 
Nota bene: si no has olvidado las lecciones de tu maestra de aritmética, un billón es exactamente un millón de millones. Lo digo porque mal copiando la lengua del imperio algunos boludos confunden un “billón” con “mil millones”. De nada. Cuando se te ofrezca.