Con el perdón de los monitos, los gorilas de uniformes, fascistas, bocones y cobardes, para infelicidad de nuestros pueblos, aún existen y no están en peligro de extinción. El retorno a la democracia en el cono sur, no ha sido capaz de meter en cintura a patrioteros irresponsables como el tal Donayre, que poco honor le hace a su apellido. Nada más peligroso que un personaje de esto ante una cámara y micrófono, meten en líos a instituciones, gobiernos, países, y, lo peor es que nada les pasa, torturan, desaparecen conciudadanos, asesinan, roban, y sí, alguna persona y/o institución intenta llamarlos a cuenta, resulta acusada de antipatriota o amenazada.
Será qué hay posibilidad, ver algún día en nuestros países al poder militar supeditado al poder político,o, tendremos que seguir viendo gorilas boquisueltos, con trasnochados discursos patrioteros y fascistas.
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Carlos Ochoa
