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Agosto 18, 2026

Paro nacional: ¡Agarrar, agarrar, que el mundo se va a acabar!

El Paro Nacional de los empleados públicos durante el último año del Gobierno de la Presidenta Bachelet es como la guinda de la torta de una situación sin orientación, absolutamente caótica, sin metas claras, sin ningún concepto de “proyecto país” y, además, es la demostración más clara que aquí los intereses personales valen mucho más que la situación país.

Es comprensible cuando grupos de bajos ingresos pelean por reivindicaciones salariales, pero cuando a estos se suman profesionales de un millón y hasta más de dos millones de pesos mensuales con la exigencia inclaudicable del 14,5% o la huelga indefinida, no tiene ninguna defensa. Es tan horrible como aquel intento de los parlamentarios de subirse el sueldo porque la bencina estaba subiendo.

Exigir un 14.5% de reajuste para un profesional que es funcionario público que gana 1,5 millones mensuales, es tan poco ético como aquel funcionario que gana menos de 250 mil pesos. Incluso peor, porque hoy día se están dejando de hacer miles de operaciones quirúrgicas a enfermos que lo necesitan, a miles de exportadores que no pueden embarcar sus frutas, a millones de personas que ya la basura se les está entrando a las casas.

Todo esto significa, como lo insinúo en el primer párrafo, que carecemos de una ruta de navegación, de una propuesta país, de un compromiso verdadero por un destino común. Disponer de eso no es tarea de algún ciudadano iluminado, sino de un trabajo de equipo, de muchos equipos especializados que vayan consensuando propuestas diversas con la participación de las bases implicadas en esas propuestas.

Tal es el caos, que una posible interpretación de la actitud y estrategia de los huelguistas de hoy, específicamente la de los más altos ingresos, es la siguiente: “exijamos un 14,5% parejo para todos, que significa una exigencia difícil de cumplir, y así complicamos realmente al Gobierno, que ya está bastante complicado con otros problemas”.

Por otra parte, ¿qué pensarán aquellos huelguistas que están entre los 200 y 300 mil pesos mensuales de “sus compañeros” de más de un millón mensual? Yo, en el caso de ellos les gritaría ¡No me ayude compadre!

Hugo Ortega T.

                                                                                            Director
                                                                  Escuela de Ingeniería en Agronegocios
                                                                                  Universidad Central