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Agosto 18, 2026

Marx, el Ps y Arrate

En un artículo anterior, titulado  Tiro de gracia, expresaba que con la designación de Marcelo Schilling como diputado, en reemplazo del fallecido Juan Bustos, Camilo Escalona declaraba oficialmente muerto al Partido Socialista.  Pocos días después, el mismo diputado designado, declaraba que tarde o temprano, el Partido Socialista de Chile se convertiría en el partido de la Concertación, pues no veía ninguna diferencia ideológica con el resto del conglomerado.

Esto no tendría nada de novedoso, si no fuera, porque Jorge Arrate, que desea convertirse  en el abanderado de los socialistas disidentes (es decir, los verdaderos socialistas), ha mantenido un debate (por este mismo medio), a veces proponiendo ideas, a veces cayendo en el juego de la directiva de su partido.

Han entrado al ruedo, elevando el nivel de la polémica , personas como Armando Uribe y recientemente Luis Casado, que en respuesta a Jorge Coloma, expresa, entre otras cosas, que Arrate, “que viene de las entrañas mismas de la coalición, constituye, en este momento, la mejor expresión de la lealtad a la misión histórica del socialismo chileno”.

Subrayo “en este momento”, pues es necesario recordar que Jorge Arrate fue el adalid de la “renovación” del Partido Socialista, misma que se desvió totalmente de la “misión histórica del socialismo chileno”, llegando a la división del partido, en plena dictadura, de almeydistas y arratistas. Por otro lado, y dentro de esta misma situación, Arrate invitó a los ex-mapucistas a ingresar al partido, y así asegurarse la presidencia del mismo. No sé si viene al caso hacer notar el daño que le hicieron al PS estos personajes  cuya conducta hace que el mismísimo Arrate se avergüence (supongo).

En otro de sus pasajes, Casado dice que Arrate ha expresado que “la Concertación no sólo no es un agente de cambio, sino que se transformó en un dique contra las aspiraciones sociales”.

Nuevamente, me permito discrepar de Arrate, pues la Concertación desde que asumió el gobierno en 1990 fue “un dique contra las aspiraciones sociales”. ¿Pensó realmente el presidente del PS que unido a la DC, y con la “transición pactada”, la Concertación podría ser un agente de cambio? ¿O se estaba más preocupado por llegar luego a ocupar los cargos que  deparaba el triunfo de Aylwin?

Se me podrá argüir que después de la batalla, todos son generales, sin embargo, y modestia aparte, en sendos documentos redactados con algunos colegas, y entregados a la directiva del PS semanas antes de la asunción de Aylwin,  se predijo la situación político-social tal cual como la padecemos hoy en día.

Dicho lo anterior,  enunciado sólo como ayuda memoria, y para que después de la crítica venga la propuesta, me permito exponer lo siguiente:

Pienso que “en este momento”, y como forma de redimirse de sus pecados anteriores, Jorge Arrate está en inmejorables condiciones para constituirse en “la mejor expresión de la lealtad a la misión histórica del socialismo chileno”. Pero para que esto ocurra, debe emprender la gloriosa tarea que tenga como objetivo la fundación del Partido Socialista Salvador Allende, y así, ser el abanderado de la izquierda con un partido que lo respalde. Olvidarse, por lo tanto, de seguir perdiendo el tiempo en discusiones con la directiva de un partido que no existe, si ya se sabe que ha sido declarado oficialmente muerto. 
 
El senador Ominami, días antes de la elección de la directiva del PS, dijo que la “corriente mayoritaria dentro del partido era la de los militantes que estaban en sus casas”. A reconocimiento de parte, relevo de pruebas.

Por último, y tal vez lo más importante: un fantasma  recorre el mundo: el fantasma de Marx. En entrevista publicada en este mismo medio (11-10-08), el gran historiador británico Eric Hobsbawm, responde textualmente: “Ningún socialista puede renunciar a las ideas de Marx, en tanto de que su creencia de que el capitalismo debe ser sucedido por otra forma de sociedad, está basada, no en la esperanza o la voluntad, sino en un análisis serio del desarrollo histórico, particularmente de la era capitalista”.

Menuda tarea le corresponde emprender a Jorge Arrate, partiendo por leer esa entrevista en su totalidad. Así mismo, el artículo de Marcos Roitman: “Ni Hayek, ni Keynes, hoy más que nunca Marx”, publicado en este medio, coincidentemente, el mismo día de la entrevista a Hobsbawm.