Santiago.- La Corte de Apelaciones capitalina ratificó las condenas de primera instancia dictada por el ministro de fuero Jorge Zepeda en la investigación por los homicidios de Carlos Fariña Oyarce, Víctor Vidal Tejera y Héctor Araya Garrido, todos menores de edad, el 13 de octubre de 1973. El tribunal de alzada mantuvo la pena al mayor (R) Erasmo Sandoval Arancibia, alias “Pete el Negro”, condenado a cinco años por el homicidio de Fariña, quien podrá cumplirlos con 6 años de libertad vigilada.
Sandoval quien se desempeñaba como jefe de seguridad de la Comuna de Providencia estaba en ese entonces al mando de la Segunda Sección de la Primera Compañía “cazadores” del Regimiento Yungay de San Felipe.
Mientras que los magistrados Cornelio Villarroel, Mario Carroza y el abogado integrante Roberto González resolvieron rebajar de 14 a 10 años y un día las penas sin beneficio, para Donato López Almarza.
Además los ministros rechazaron acoger la demanda civil en contra del fisco por concepto de daño moral que en su fallo de primera instancia el juez Zepeda había fijado en 24 millones de pesos para los familiares de las víctimas.
Pese a que el abogado de FASIC y querellante en el caso, Nelson Caucoto lamentó la rebaja de penas, valoró lo resuelto por el tribunal de alzada, ya que de todas maneras ratifican lo resuelto por Zepeda.
En este sentido, Caucoto destacó el trabajo realizado por el magistrado, pues en su fallo de primera instancia, demuestra “los dotes excepcionales en la investigación, de un caso muy complejo, puesto que ubicar al autor material del asesinato era buscar una aguja en el pajar”. Carlos Patricio Fariña Oyarce, fue secuestrado desde su domicilio en la población “la Pincoya”, el 13 de octubre de 1973, a las diez de la mañana, por un contingente integrado por dos carabineros, cuatro militares y dos civiles.
Fue llevado hasta una cancha de fútbol, cercana a su casa, donde se reunía a todos los detenidos en el allanamiento y se seleccionaban a quienes iban presos. Desde allí, Fariña Oyarce, fue sacado en un camión militar con destino desconocido.
Después de hacer transcurridos 27 años, el 30 de julio del año 2000, obreros que efectuaban trabajos en un terreno de una construcción, en avenida Américo Vespucio con San Pablo, cercano al aeropuerto Pudahuel, dieron con un pequeño esqueleto, que se encontraba sepultado a unos 60 centímetros, el que fue rápidamente identificado por peritos del Servicio Médico Legal, gracias a que aún conservaba intacta parte de su ropa.
Pese a que el abogado de FASIC y querellante en el caso, Nelson Caucoto lamentó la rebaja de penas, valoró lo resuelto por el tribunal de alzada, ya que de todas maneras ratifican lo resuelto por Zepeda.
En este sentido, Caucoto destacó el trabajo realizado por el magistrado, pues en su fallo de primera instancia, demuestra “los dotes excepcionales en la investigación, de un caso muy complejo, puesto que ubicar al autor material del asesinato era buscar una aguja en el pajar”. Carlos Patricio Fariña Oyarce, fue secuestrado desde su domicilio en la población “la Pincoya”, el 13 de octubre de 1973, a las diez de la mañana, por un contingente integrado por dos carabineros, cuatro militares y dos civiles.
Fue llevado hasta una cancha de fútbol, cercana a su casa, donde se reunía a todos los detenidos en el allanamiento y se seleccionaban a quienes iban presos. Desde allí, Fariña Oyarce, fue sacado en un camión militar con destino desconocido.
Después de hacer transcurridos 27 años, el 30 de julio del año 2000, obreros que efectuaban trabajos en un terreno de una construcción, en avenida Américo Vespucio con San Pablo, cercano al aeropuerto Pudahuel, dieron con un pequeño esqueleto, que se encontraba sepultado a unos 60 centímetros, el que fue rápidamente identificado por peritos del Servicio Médico Legal, gracias a que aún conservaba intacta parte de su ropa.
De esta forma Carlos Fariña pasó a formar parte de la lista de los más de 79 menores victimas de la dictadura, transformándose en uno de los casos emblemáticos, por la dureza de los hechos. Su madre Josefina Oyarce hizo numerosas gestiones por reclamar a su hijo no alcanzando logros significativos hasta ahora.
