Una humorada de los tiempos de la Unión Soviética y del « socialismo real », -que no era ni real ni socialismo-, definía ese modelo económico como “El camino más largo para pasar del capitalismo al capitalismo”. La historia probó que el chusco que inventó el chiste tenía razón. Hoy por hoy, algunos segundos más tarde a la escala histórica, los EEUU intentan demostrar que el mejor camino para fortalecer el capitalismo pasa por socializarlo todo. En particular las pérdidas de los bancos especuladores y de las grandes empresas que hicieron la gloria del imperio.
Cuando hace unos años llegué a la conclusión de que General Motors, nada menos que la General Motors, estaba quebrada… me llamaron con el nombre del puerco y me trataron de hereje.
En octubre del 2005 servidor escribía:
“Entretanto los íconos del imperio se van muriendo. Las aerolíneas quiebran: United Airlines, Delta, Northwest. Y también quiebra Delphi, filial de General Motors. Es verdad que GM ha perdido 4 mil millones de dólares en lo que va corrido del año. La astucia reside en que la quiebra les evita pagar los fondos de pensiones que les deben a sus asalariados: 10 mil millones de dólares para Delphi, y otro tanto para Delta. El agujero lo cubre, como siempre, el Estado Federal a través de la Pension Benefit Guarantee Corporation (PBGC), que ya acumula más de U$ 400 mil millones de déficit”.
¿Parece cuento conocido? Es la eficiencia del libre mercado guiada por la mano invisible. Para tus archivos te cuento que el déficit de la PBGC sube como la espuma y que piticlines más o menos el déficit debe estar llegando al billón de dólares. ¡Qué importa!, un billón más o menos en los tiempos que corren… El Estado Federal no solo salva a los bancos, también cubre las estafas ligadas a las AFP.
En el 2001 el Estado Federal le transfirió, en un día, U$ 15 mil millones a las líneas aéreas.
Hoy el personal se entera de un nuevo avance significativo del socialismo en plan yanqui: el Estado Federal le pasa nada menos que U$ 25 mil millones a la industria automotriz, a tres pijoteras empresitas de nada que se especializan en perder el dinero de los “taxpayers”, tengo el honor, el placer y la ventaja de nombrar a General Motors, Ford y Chrysler.
Hubo una época en la que la teoría capitalista pretendía que las empresas nulas, ineficientes, en una palabra chantas, debían desaparecer en el ejercicio de una especie de darwinismo económico que permite la supervivencia de los más aptos y liquida a los incompetentes.
Ya no. El imperio descubrió el socialismo. Que en este caso se define como el mejor modo de pagar la desvergüenza, la corrupción y la insensatez de unos pocos con plata de la mayoría.
Habida cuenta del valor bursátil de las empresas socorridas, -o de su capital propio-, poner U$ 25 mil millones equivale a nacionalizarlas, a ponerlas bajo el control del Estado.
¿Cómo se llama un Estado que controla la banca, el crédito y la industria? ¿Ah?
La nota de prensa precisa que “Se trata de la ayuda Federal más importante acordada a este sector desde el rescate de Chrysler en los años 1980”.
O sea que cada cierto tiempo y de manera recurrente, la eficiencia del libre mercado necesita la muleta del Estado. Y sobre todo su billete.
En esas condiciones… ¡Capitalista yo mismo!
Michael Moore se opone a lo que llama robo por parte del Estado Federal y hace campaña contra el Plan Bush argumentando lo que sigue:
a) El Plan no prevé ningún control obligatorio que pueda ejercer el grupo de fiscalización previsto para verificar como Wall Street se gasta el dinero.
b) No se prevé ninguna penalidad, ni multas ni penas de prisión para los ejecutivos que eventualmente se roben el dinero.
c) No prevé nada que obligue a los bancos y a los organismos de crédito a renegociar las hipotecas para evitar la morosidad y que se eche las familias a la calle.
d) No prevé que los bancos le devuelvan el dinero al Estado Federal y se limita a “sugerirlo”.
En octubre del 2005 servidor escribía:
“Entretanto los íconos del imperio se van muriendo. Las aerolíneas quiebran: United Airlines, Delta, Northwest. Y también quiebra Delphi, filial de General Motors. Es verdad que GM ha perdido 4 mil millones de dólares en lo que va corrido del año. La astucia reside en que la quiebra les evita pagar los fondos de pensiones que les deben a sus asalariados: 10 mil millones de dólares para Delphi, y otro tanto para Delta. El agujero lo cubre, como siempre, el Estado Federal a través de la Pension Benefit Guarantee Corporation (PBGC), que ya acumula más de U$ 400 mil millones de déficit”.
¿Parece cuento conocido? Es la eficiencia del libre mercado guiada por la mano invisible. Para tus archivos te cuento que el déficit de la PBGC sube como la espuma y que piticlines más o menos el déficit debe estar llegando al billón de dólares. ¡Qué importa!, un billón más o menos en los tiempos que corren… El Estado Federal no solo salva a los bancos, también cubre las estafas ligadas a las AFP.
En el 2001 el Estado Federal le transfirió, en un día, U$ 15 mil millones a las líneas aéreas.
Hoy el personal se entera de un nuevo avance significativo del socialismo en plan yanqui: el Estado Federal le pasa nada menos que U$ 25 mil millones a la industria automotriz, a tres pijoteras empresitas de nada que se especializan en perder el dinero de los “taxpayers”, tengo el honor, el placer y la ventaja de nombrar a General Motors, Ford y Chrysler.
Hubo una época en la que la teoría capitalista pretendía que las empresas nulas, ineficientes, en una palabra chantas, debían desaparecer en el ejercicio de una especie de darwinismo económico que permite la supervivencia de los más aptos y liquida a los incompetentes.
Ya no. El imperio descubrió el socialismo. Que en este caso se define como el mejor modo de pagar la desvergüenza, la corrupción y la insensatez de unos pocos con plata de la mayoría.
Habida cuenta del valor bursátil de las empresas socorridas, -o de su capital propio-, poner U$ 25 mil millones equivale a nacionalizarlas, a ponerlas bajo el control del Estado.
¿Cómo se llama un Estado que controla la banca, el crédito y la industria? ¿Ah?
La nota de prensa precisa que “Se trata de la ayuda Federal más importante acordada a este sector desde el rescate de Chrysler en los años 1980”.
O sea que cada cierto tiempo y de manera recurrente, la eficiencia del libre mercado necesita la muleta del Estado. Y sobre todo su billete.
En esas condiciones… ¡Capitalista yo mismo!
Michael Moore se opone a lo que llama robo por parte del Estado Federal y hace campaña contra el Plan Bush argumentando lo que sigue:
a) El Plan no prevé ningún control obligatorio que pueda ejercer el grupo de fiscalización previsto para verificar como Wall Street se gasta el dinero.
b) No se prevé ninguna penalidad, ni multas ni penas de prisión para los ejecutivos que eventualmente se roben el dinero.
c) No prevé nada que obligue a los bancos y a los organismos de crédito a renegociar las hipotecas para evitar la morosidad y que se eche las familias a la calle.
d) No prevé que los bancos le devuelvan el dinero al Estado Federal y se limita a “sugerirlo”.
Algo me dice que en estas materias los yanquis le siguen copiando al “socialismo real” que tenemos en Chile…
