Santiago.- El Presidente de Bolivia, Evo Morales, arribó a Chile y agradeció a Michelle Bachelet convocar a la reunión extraordinaria de la UNASUR. “Vengo a explicarles a los Presidentes de Sudamérica sobre un golpe de estado cívico prefectural de algunos departamentos de Estado durante los últimos días, con toma de instituciones, saqueo y robo a instituciones del Estado, intento de asalto a la policía nacional, a las Fuerzas Armadas o actos y acciones terroristas (…) pero sobre todo cómo algunos grupos ejercitan delitos de lesa humanidad masacrando a los sectores más pobres de mi país como es el movimiento campesino indígena”, señaló Morales a su arribo al Aeropuerto.
A su arribo a Santiago, el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, destacó el desafío democrático que implica la situación en Bolivia para toda la región. “Aquí vamos a ver si la integración es verdaderamente efectiva o puro bla bla. Todos sabemos perfectamente lo que está pasando en Bolivia, aquí no caben fariseismo, estos fantasmas que creíamos desterrados de la Región vuelven a aparecer en otras formas, con otras vestimentas, como otros espectros, pero son los mismos fantasmas de antaño (…) jamás no vamos a aceptar las dictaduras, rompimientos del orden democrático (…) aquí vinimos a respaldar clara, frontalmente, sin condiciones la democracia en Bolivia, representada por un Presidente con extraordinaria legitimidad democrática, como Evo Morales”.
Tras su arribo a Chile, el Mandatario de Uruguay, Tabaré Vásquez, también manifestó el compromiso de su administración con el presidente Evo Morales. “Hay un compromiso de seguir trabajando fuerte para que la institucionalidad democrática, para que el respeto, para que la tolerancia, la paz y la solución pacífica de las controversias que podamos tener los países hermanos de América del Sur se solucionen por esa vía. Espero que esta reunión sirva para poner estos principios tan importantes, de defender la democracia, la libertad, la tolerancia y la solución pacífica de las controversias”, apuntó Vásquez.
Más explicito fue el mandatario venezolano Hugo Chávez, quien sostuvo que “aquí en Bolivia hay en marcha una conspiración internacional, una conspiración facturada y dirigida por el imperio norteamericano, tal cual ocurrió aquí en Chile (…) a mí me tocó mi turno hace apenas seis años. Le tocó su turno al Presidente mártir, rindo tributo en esta tierra a Salvador Allende, ejemplo de lucha, de dignidad, de resistencia, de coraje, de defensa de un pueblo. Yo era cadete de tercer año de la escuela militar y vimos caer a Allende y este continente enmudeció, los gobiernos de América enmudecieron. Hoy las cosas han cambiado, han pasado 35 años y están tratando de derrocar al Presidente Evo Morales”.
Prueba de fuego para UNASUR
Los líderes regionales intentarán repetir el éxito diplomático obtenido el pasado mes de marzo cuando lograron rebajar la tensión entre Colombia, estrecho aliado de Estados Unidos, y Venezuela y Ecuador, que protagonizaron una escalada verbal que finalmente pudo ser reconducida. El ministro de Relaciones Exteriores chileno, Alejandro Foxley, sostuvo que el “punto básico” es la instauración de una “mesa de diálogo” para terminar con los hechos de violencia, planteando la posibilidad de visita de la UNASUR a La Paz junto con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. Foxley descartó de plano la intervención de “fuerzas de paz” en Bolivia, señalando que el rol de UNASUR sería más bien “acompañar” al gobierno boliviano.
En este contexto, el ministro precisó que “no hay ninguna definición” de que la Presidenta Bachelet viaje al país altiplánico. Asimismo, planteó que “es indispensable terminar ya con la violencia en Bolivia y buscar una convivencia pacífica entre todos los sectores, Evo es el interlocutor principal del diálogo que debería realizarse en el futuro”. Enfatizando que es fundamental el respeto a la democracia en Bolivia y a la integridad territorial de este país, Foxley aseguró que la cita extraordinaria no tiene hora de término, pero que una vez que haya finalizado la Presidenta entregará una versión de lo ocurrido en su calidad de Presidenta Pro Tempore de la UNASUR.
En un movimiento sin precedentes, los prefectos opositores a Morales enviaron una carta a Bachelet para solicitar su presencia también en esta cumbre, a fin de poder explicar sus reivindicaciones y para desmentir que sean unos “golpistas”, petición que fue desestimada por la mandataria chilena. Uno de los prefectos firmantes de la carta era el gobernador de la provincia de Pando, Leopoldo Fernández, promotor de una matanza de campesinos en la localidad de Porvenir, que el gobierno ha calificado como genocidio. Fernandez se encuentra hoy con orden de detención por incumplir el estado de sitio dictado el viernes por el presidente Morales.
El encuentro en Santiago, además, supondrá una prueba de fuego para la recién creada UNASUR, un grupo de 12 países creado en mayo. Sus principales integrantes participaron en el Grupo de Rio que en marzo logró cerrar la disputa andina. La UNASUR y el Grupo de Rio son vistas por los analistas como la alternativa regional a la considerada proestadounidense Organización de Estados Americanos (OEA). A su arribo a Santiago, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, señaló que “la situación en Bolivia se ha ido agravando y hemos llegado a un punto en que o se acuerda un inmediato fin de las hostilidades y se pasa a la negociación, o la situación se puede volver irreversible”.
El puzzle que tendrán sobre la mesa no es de fácil solución. Brasil, cuya economía depende de las importaciones de gas de Bolivia, ve con preocupación que la seguridad energética quede en entredicho, mientras que Hugo Chávez, estrecho aliado de Morales, ha añadido tensión responsabilizando directamente a Washington de la grave situación interna que atraviesa Bolivia y propiciando un conflicto diplomático a tres bandas.
