En cuanto al primer asunto, debo recordar que, como narré en un pequeño libro escrito a propósito del desafuero a Pinochet, cuando junto a Gladys Marín y los abogados Cavieres, Alvarez, Urquieta, Vargas y Espinoza, interpusimos la querella contra Pinochet, la idea original era que dicha acción penal fuera en primer lugar por el magnicidio del Presidente Allende, sobre cuya causa de muerte hay tantas dudas. Nos sigue pareciendo horroroso que a estas alturas ningún tribunal haya decretado investigar las causas precisas de la muerte de un Presidente de la República. Incluso en la hipótesis que se disparó él mismo, nada explica el origen de otras huellas de disparos, ni sabemos si sobre él dispararon también los militares y, en fin, cual impacto es el que finalmente ocasionó su deceso.
El hecho de que al final nuestra querella no haya podido partir con el magnicidio, no fue responsabilidad de Gladys ni de los abogados. Y sigue penando el sentido del parte del oficial Palacios a Pinochet aquel mediodía del 11 de septiembre del 73 “Misión cumplida, Moneda tomada, presidente muerto…” ¿Hay algo más claro?
El doctor Ravanal es un profesional de prestigio, ha aclarado otros delitos, su denuncia es científicamente seria y aquí lo que cabe es investigar ese hecho histórico que no puede darse por cerrado; no al menos con los antecedentes de que hasta ahora se dispone y entiendo que hacia allá apuntan ahora mis colegas Celedón y Coll. Es de toda justicia, más a la luz de estos nuevos antecedentes, que se aclare legalmente la muerte de Allende.
En cuanto a las paranoicas “revelaciones” de Espina, que nunca tuvo la misma locuacidad para denunciar los crímenes de Pinochet, su líder, cualquier persona con 2 dedos de frente se da cuenta que sólo boludos muy boludos, o mentirosos o conspiradores de a chaucha, se podrían tragar las mentiras de la Interpol.
Sin fuentes de energía, sin conexión en la jungla, bombardeado en la selva, mojado por la tormenta tropical, golpeado y arrastrado, sin embargo del viejo computador los reaccionarios sacan “denuncias” como quien saca conejos desde el fondo de una vieja chistera. Allí habría pruebas contra los compañeros Tellier y Carmona, contra un joven chileno que visitó a Reyes, contra mi amigo el periodista Hugo Guzmán, allí se probaría la “conexión mapuche”, etc, etc.
Sólo falta que digan que en el destartalado computador mágico hay pruebas del por qué perdimos con Brasil y ganamos a Colombia.
Hay que ser muy imbéciles para prestarse al juego Uribe – Interpol. Y muy inmorales para hablar contra el “terrorismo” .Ah no!, pero para estos curiosos “antiterroristas” del tipo Espina, que apoyaron a una dictadura culpable de terrorismo de Estado, todo vale. Lo malo es que no faltarán imbéciles e inmorales que les hagan caso. En México al menos nadie parece creerle a la frenética derecha chilena.
