El partido Demócrata tenía que limar las asperezas surgidas de la larga disputa por la nominación presidencial entre Hillary Clinton y Barack Obama.Más allá de las especulaciones, la tarea no fue tan difícil porque el discurso de Clinton fue claro y el de Obama abarcó los temas que interesaban y preocupaban a todos en el marco de la crisis económica que vive el país.Y precisamente en ese aspecto,daba la impresión de estar escuchando el discurso de un candidato tercermundista.
Obama planteaba la necesidad de recuperar el sueño americano, a su juicio perdido en los ocho años de Bush.Y para lograrlo señalaba la necesidad de crear empleos, el derecho a que todos tuvieran seguridad social,denunciando que más de 40 millones de estadunidenses no tenían atención médica.En cuanto a la educación, el candidato defendía el derecho de todos a tener una educación de calidad,con escuelas bien equipadas y maestros capacitados.
Planteaba que la crisis económica por la que atraviesa su país ha generado un alza en los dividendos de las viviendas, alza a la que los propietarios no pueden hacer frente y están perdiendo sus casas.Al mismo tiempo se refería al aumento en el precio de la gasolina, que determina que miles dejen de usar sus automóviles porque no pueden pagar el combustible. Cuando hablaba de dar una bonificación a los más pobres y del “cambio”que iba a propiciar,la emoción provocaba lágrimas y expresiones de apoyo.Parecía que estábamos en América Latina en la década de los 80 y 90,cuando tantos de nuestros países vivieron una situación similar.
Pero el candidato demócrata fue más allá todavía.Anunció que si ganaba la elección disminuiría los impuestos de los sectores medios y que no sólo se acabarían las reducciones impositivas a los de más altos ingresos,sino que a ellos les aumentaría los impuestos.Y por si fuera poco,declaró que invertiría en la promoción de combustibles limpios para terminar con la dependencia del petróleo extranjero y advirtió a las empresas petroleras que tendrían que pagar un nuevo impuesto cuando el precio del barril supere los 80 dólares.Eso ya lo han establecido países como Ecuador,por estimar que aunque una empresa tenga la concesión para explotar algún yacimiento,el petróleo sigue siendo un recurso del país y éste tiene derechos inalienables.
Al menos verbalmente,Obama ha ido más lejos que John Kennedy, con quien lo comparan y lo consideran su sucesor.Nadie le ha dicho todavía al candidato demócrata que es un populista y un peligro, como sí le dicen a presidentes latinoamericanos que no sólo plantean estas cosas sino que las han llevado a la práctica.Por ahora lo tachan de “izquierdista” y la prensa que lo trata bien ha pasado a ser “la prensa socialista”, aunque sean los grandes y tradicionales diarios estadunidenses.
LA OTRA CARA DE LA MEDALLA
La campaña de John McCain lleva el sello de Karl Rove,el hombre clave para que George Bush llegara a la presidencia de Estados Unidos y que lo acompañara hasta hace unos meses.Aunque él no aparece,los que figuran públicamente son parte del equipo que Rove formó.No puede extrañar, entonces,que la reciente Convención del partido Republicano haya tenido parecidos con la que hace cuatro años se pronunció por la reelección de George Bush,aunque ahora éste no haya sido bienvenido.
El huracán Gustav le dio a los republicanos el motivo para evitar la presencia y los discursos de Bush y del vicepresidente Dick Cheney.En una actitud nada convincente decidieron que en la situación de emergencia que vivía el país no se podía realizar un “espectáculo” como el de la convención demócrata.Y puesto que el presidente no podía desentenderse de los efectos del huracán como lo hizo en el caso de Katrina,se decidió que mandara un video desde la Casa Blanca y que sólo asistiera su esposa.Se estima que más que el afán de evitar que a McCain lo siguieran señalando como el continuador de Bush,se quiso prevenir alguna situación inconveniente como las ocurridas en China,las que se pueden observar en el sitio gawker.com
Los republicanos siguen pensando que le pueden quitar a los demócratas los votos de quienes estaban con Hillary Clinton,pese a que la encuesta de Gallup indicó que el 83 por ciento de esos votos ya estaba con Obama.La encuesta se efectuó días después de que McCain anunciara que su compañera de fórmula sería la gobernadora de Alaska,Sarah Palin,de quien espera que atraiga votantes de Hillary.Pero Palin tiene algunos problemas,derivados del embarazo de su hija Bristol,de 17 años,cuestión que ha originado una polémica que se expresa en lo que los lectores estadunidenses escriben a los periódicos.
Unos responsabilizan a la gobernadora por no haberle proporcionado educación sexual a su hija,lo que atribuyen a las posiciones conservadoras de Palin y señalan que el asunto no se supera haciendo que la joven se case con el padre del bebé,que es otro joven,matrimonio que,dicen,se hará “con escopeta”.Aunque algunos están de acuerdo con la candidata,otros quieren saber si McCain estaba enterado desde antes y qué pretende lograr con este hecho.Obama ha dicho que las familias de los candidatos deben quedar fuera de la campaña,lo que para algunos expresa su “gran clase”.
Mientras se desarrollaba esta polémica,en la Convención se hablaba de otras cosas,todas con énfasis en lo militar.Tanto Bush como los demás oradores aseguraban que Estados Unidos es un país en guerra y la consigna era poner de relieve la condición de militar de McCain y los años que estuvo preso en Vietam,haciendo hincapié en que pese a las torturas que se le habrían infligido,no denunció a nadie.Para subrayar lo militar, homenajearon a cinco ex soldados que tenían medalla de honor,aplaudieron a otros que supuestamente fueron compañeros de cautiverio de McCain y hasta el ex presidente George H.Bush,fue aplaudido por motivos similares.
