Los cortes han provocado también que se suspenda la importación de gasóleo desde Argentina, que sirve para poner en marcha la industria agrícola de Santa Cruz, considerada el “motor económico del país”, reportaron canales locales de televisión.
El dirigente de la compañía estatal Superintendencia de Hidrocarburos, Leonardo Chiquie, advirtió que la sureña ciudad de Tarija se está quedando sin combustibles, y que otras localidades están padeciendo escasez de alimentos, parálisis del transporte público y un aumento anormal de los precios de la canasta básica.
A pesar de lo anterior, los llamados “grupos cívicos” anunciaron que no van a suspender las medidas de presión, e incluso el dirigente opositor del departamento de Beni (norte), Alberto Melgar, anunció que en las próximas horas “comenzarán a cerrarse las vías (terrestres) de comunicación por el occidente de Bolivia.”
En respuesta, el presidente Morales, ampliamente ratificado en el referendo del pasado 10 de agosto, acusó a la oposición política de promover un “golpe civil contra la democracia”, después de su intento fallido de orillar a las fuerzas armadas a dar un golpe de Estado, pero descartó tomar medidas extraordinarias para restablecer el orden público.E
En este contexto, el oficialista Movimiento al Socialismo anunció que presentará en el Congreso una ley de convocatoria para someter a consulta popular, a finales de este año, un proyecto de nueva Carta Magna, luego de que la Corte Nacional Electoral se negara a hacerlo por motivos legales.
El gobierno de Evo Morales impulsa dos referendos, en los que se vote el texto final de la nueva Constitución y se defina el límite de las propiedades agrícolas privadas, para dejarlo en 5 mil o 10 mil hectáreas.
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