“Nos hemos encontrado con más dificultades que las previstas, fundamentalmente debido al mal estado de algunas muestras, y eso ha hecho que los trabajos se ralentizaran”, explicó el ministro, en referencia a las muestras de ADN de los cuerpos que deben cotejar con las de un familiar.
Precisó que los forenses no tienen el ADN de familiares de algunos fallecidos, por eso “es una posibilidad” que queden cuerpos sin identificar, aunque más tarde indicó que los casos más complicados, como el de dos niñas adoptadas, se harían “por descarte”.
A medida que los cuerpos se identifican, son entregados a sus familiares, quienes se los llevan a sus lugares de origen para enterrarlos o incinerarlos.
